jueves, marzo 20, 2025

Superman IV: en busca de la paz (1987)

 


Apenas faltan algunos meses para la llegada de la nueva película del último Hijo de Kripton, es decir Kal-El, conocido por todos como Superman. La trayectoria del primer superhéroe de los comics, ojo con eso, se ha convertido en fiel reflejo de la historia de la cultura popular norteamericana, o ya puestos, de la cultura popular occidental, por lo menos desde 1938, fecha de la primera publicación de sus aventuras. Cada etapa de su iconografía es representativa de los tiempos que corren, de los distintos estilos artísticos predominantes para el consumo masivo, o de las visiones que alimentan la fantasía en cada especial momento. Esto para bien o para mal, porque, como veremos, los defectos y virtudes de la sociedad siempre han afectado al héroe, quien ha sabido adaptarse a los tiempos que corren con toda su grandeza.

En vista de la enorme popularidad del personaje, las aventuras de Superman no tardaron en dar el salto de las páginas de sus series publicadas hacia otros medios de comunicación, como la radio, la televisión y, por supuesto, el cine, "ese invento del demonio", como sentenció el poeta Antonio Machado. No obstante, cada representación del superhéroe logró captar el entusiasmo del público, elevando su popularidad a nivel mundial como pocos personajes de la imaginación han logrado. De esta manera, durante la segunda mitad del siglo veinte, Superman se consolida en la imaginación colectiva como el hombre ideal, noble e invencible del "American Way of Life", el justiciero que necesitamos ante tanta maldad, y, del mismo modo, el pacificador que hará de este mundo un lugar mejor.

Cuando Superman llega a Hollywood el éxito fue inevitable. Y nos referimos al Hollywood ya transformado por la generación de realizadores como Steven Spielberg, Brian de Palma, George Lucas o Francis Ford Copolla. El cine que en los años 70 había encontrado una madurez de autor, la cual podía verse en muchas de sus obras, y también un entusiasmo por el gran espectáculo como nunca se había visto. Es casi a finales de esta década cuando el Hombre de Acero emprende el vuelo en una superproducción de los estudios Warner Bros., con los productores Alexander e Ilya Salkind quienes se encargaron de contar con la mayor calidad visual y con todos los recursos disponibles en aquellos años, así como dejar el mando de la película a uno de los directores más brillantes y sólidos de la historia del cine norteamericano, otra figura de esta década prodigiosa como lo es el señor Richard Donner. La gran aventura que significó la saga de películas de Superman iniciada en 1978 se debe en gran medida a este director, encargado de la exitosa primera entrega y en gran parte de la inevitable secuela del año 1982, superior aun a su predecesora como espectáculo de calidad, en mi opinión. Pero, el éxito no estaría completo, y quizás no hubiese alcanzado la transcendencia que obtuvo, sin la presencia de su estrella protagonista: el gran actor norteamericano Christopher Reeve. Para muchos, el definitivo Clark Kent/Superman.

Llegado el año 1983, la tercera entrega llega a los cines, porque hasta ese momento el exito era incuestionable. Sin embargo, una vez que el director Richard Donner deja el mando al veterano realizador Richard Lester, la nueva película titulada "Superman 3" empieza a mostrar un desgaste en su fórmula. Los productores Salkind continúan al frente, pero la línea argumental se ve debilitada al no encontrar el rumbo fijo a seguir entre el drama, la aventura y la comedia, mientras que el elenco original se reduce a su mínima expresión, es decir Clark Kent y su alter ego, bajo la excusa del cambio de escenario por la vuelta al pueblo de la infancia. Los nuevos personajes resultan olvidables, como lo es el que encarna el actor Richard Pryor, especialista en comedias y exitoso en aquellos años, pero que no encuentra lugar en una aventura superheroica. Poca relevancia en el equipo de villanos, a pesar de la interesante premisa respecto del dominio de la tecnología en nuestras vidas y la amenaza que puede surgir de ello cuando cae en manos de magnates con ansia de poder, tema siempre vigente. Resulta anecdótica la intervención de Lana Lang, interpretada por la encantadora actriz Annette O´Toole. De todos modos, la película no es un desastre, puede resultar entretenida, y presenta un nivel de producción de primer orden, con secuencias como una pelea entre Superman contra Clark Kent, probablemente el más interesante momento de desarrollo dramático, filmado prodigiosamente con un buen trabajo visual; las persecuciones aéreas dignas de video-juego; y un villano final cuya presencia ya nos anticipaba los engendros mecánicos de "Terminator". Y paro de contar.

Así llegamos al año 1987, cuando la producción de una nueva entrega llega a manos de The Cannon Group Inc, de propiedad de los primos hermanos Menahem Golam y Yoram Globus, señalados por muchos como realizadores de serie B, pero a ellos se deben muchas películas de marcado interés cinéfilo, pese a quien le pese. Particularmente, valoro mucho que a dia de hoy mantenga como inolvidables aquellas tardes en las cuales asistí a los cines a ver "Halcón" ("Over the top"), "Fuerza Siniestra" ("Lifeforce") y "He-Man y los Amos del Universo" ("He-Man and the Masters of the Universe"). La historia de la Cannon está dentro de lo más fascinante que se puede encontrar cuando se repasa el cine de los años ochenta. Pero, también hay que recordar que su volumen de títulos fallidos es enorme, y las dificultades que enfrentaron los llevó a escatimar esfuerzos dentro de lo que se conoce como la Serie B, y el bajo presupuesto.

A estas alturas de la vida ya es historia conocida la manera en la cual Superman aterrizó en la productora más diversificada del cine en aquellos años. En resumidas cuentas, Christopher Reeve consiguió con la Cannon la realización de la pelicula "Reportero de la calle 42" ("Street smart"), un notable drama magníficamente interpretado por su elenco de actores que incluyen a Reeve, a Morgan Freeman, Kathy Baker, entre otros, dirigido por Jerry Schatzberg, a cambio de participar en la cuarta entrega de las aventuras del Hombre de Acero.

El elenco principal de la saga, que incluye a Margot Kidder, a mi modo de ver la mejor Lois Lane hasta la fecha, Marc McClure, Gary Cooper y, por supuesto, a Gene Hackman como el villano Lex Luthor, vuelve a participar en una nueva historia propuesta por Christopher Reeve, donde Superman ponía punto final a la carrera armamentista mundial, y cumplía así de una vez por todas su misión pacificadora.

La dirección corre a cargo del realizador Sidney J. Furie, veterano profesional con una larga trayectoria donde se destacan peliculas como "El ente" (The entity"), quizás su mejor película, "Ipcress, archivo confidencial" ("Ipcress file"), cinta sobre espionaje con un inolvidable Michael Caine, y que un año antes llamó la atención al dirigir "Águila de acero" ("Iron eagle"), obra hermana en cuanto a temática de la superproducción que fue "Top Gun", del director Tony Scott, y ambas estrenadas en los cines con pocos meses de diferencia. "Top Gun" fue un éxito apabullante, y su secuela llegó 36 años después. Sin embargo, "Águila de acero" siendo un éxito menor tuvo hasta tres secuelas que se estrenaron casi de inmediato, hasta 1995, si bien es cierto, me resulta una película con una historia demasiado ingenua y de sencillo desarrollo. Es decir, Sidney J Furie es un director cuya carrera empezó a fines de los años 50, y que en la segunda mitad de la década del ochenta se mantuvo en actividad ya en base a producciones de bajo presupuesto.

"Superman IV" cuenta la historia del esfuerzo definitivo que realiza el héroe en nuestro mundo, como hijo adoptivo. Superman reflexiona, tras leer la carta de un niño, que su lucha contra el mal no tendrá fin hasta lograr un acuerdo con todos los lideres del mundo para que depongan los conflictos y la carrera armamentista. Se plantea una situación propia de la ciencia ficción como es la intervención en el destino del mundo por parte de una inteligencia superior, clásico tema desarrollado por grandes escritores de la ciencia ficción. Y de este modo la película aborda la preocupación por la llamada "Guerra Fría" que rondaba en el imaginario colectivo de aquellos años por la rivalidad existente entre los países de Estados Unidos y la Unión Soviética, que culminó en 1991 con la disolución de ésta última. Antes de que esto ocurra, la temática fue constante en el cine norteamericano en producciones de acción. drama o catástrofe. Sin embargo, en "Superman IV" no hay un mayor desarrollo de los acontecimientos, es decir no hay mayor énfasis en el dilema que supondría para la raza humana el intervencionismo del héroe ni en el accionar de los gobiernos. La decisión de Superman es aceptada de buena manera por la ONU y aplaudida por todos. Quien se encarga de poner trabas a la situación es Lex Luthor, interpretado por Gene Hackman, quien parece pasarla bien en cada escena suya, cuando fuga de la cárcel ayudado por su sobrino, papel a cargo del actor Jon Cryer, y logra ser financiado por un grupo de dictadores corruptos, como única oposición política al asunto, para llevar a cabo un experimento secreto que espera poner fin al Hombre de Acero. Todo esto se desarrolla en sencilla clave de comedia.

La trama plantea otros escenarios, como son la introducción de un conflicto en torno al Daily Planet, lo que trae a dos nuevos dueños del periódico: el magnate David Warfield, a cargo del actor Sam Wanamaker, y su hija Lacey, una nueva ejecutiva que toma relevancia en la comedia de situaciones entre Lois Lane y Clark Kent/Superman, y esta encarnada por la gran actriz Mariel Hemingway. De hecho, la presencia de esta actriz es de lo mejor de la película, pues renueva en buena forma el elenco habitual. Por su parte, Margot Kidder está correcta en su rol, el cual ya conoce demasiado bien y cumple el trámite, y lo mismo el resto del conocido elenco. Pero quien destaca muy dignamente en este difícil compromiso es el gran Christopher Reeve, pues se echa la película sobre los hombros, libra esta batalla y sale airoso en cuanto a su imagen y a las buenas intenciones de su relato.

Sin embargo, "Superman IV" es recordada como la peor película de esta serie dedicada al Hombre de Acero, lo cual no puede atribuirse al trabajo actoral, que hace lo que puede, sino a una dirección discreta y enmarcada en los límites de la Cannon Films, con un guion que va entre la aventura y la comedia muy naif, y una producción que luce una escandalosa falta de recursos; la saga pierde el estatus de superproducción que corresponde a las tres primeras entregas, brillantes y de primer nivel. La trama supuestamente deviene en amenaza global, y lleva a Superman hacia una lucha alrededor del mundo con su rival de turno, y de aquí hasta La Luna. Pero los escenarios son escasos y reducidos, muy notorias las piedras de cartón y ese tipo de decorados, y con un trabajo de efectos visuales digno de los años 50, con todo respeto a esos años. Incluso el vuelo de Superman pierde el brillo y la elegancia habitual en toda lo visto en anteriores entregas. Asimismo, el villano de la función presentado como "El Hombre Nuclear" es un personaje de dos trazos y casi sin diálogos, porque lo suyo es la lucha sin parar con torpe coreografía. Está a cargo del actor Mark Pillow, quien físicamente da la talla como oponente de Superman, aunque resulta un personaje bastante plano, pero es que así está escrito. El personaje ha sido incorporado hace poco al universo DC en los comics escritos por el autor Brian Michael Bendis, y, por su parte, el actor dejó esta carrera y se dedicó a los negocios, pero guarda gratos recuerdos de esta experiencia.

La película sigue siendo un espectáculo para todo público, pero resiente en su débil puesta en escena y su poca esforzada producción, con un guion que resuelve muchas de sus situaciones de manera precipitada, siendo lo único destacable el buen desempeño de su elenco de actores, que se lleva a cabo de manera entusiasmada. Hay toda una historia contada por el propio Christopher Reeve en su libro respecto de los problemas enfrentados en la realización de esta obra. Desafortunada despedida que se realizó a su gran caracterización, pero es que a veces la vida es así, pero eso no quita la grandeza de este actor y su legado para la posteridad, como imagen incontestable del superhéroe de nuestros ideales.



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