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jueves, abril 12, 2012

Harry Brown (2009)


La violencia viaja sobre una bicicleta que corre desbocada, agitada y frenética; observa nerviosamente el escenario que tiene por delante y es ahí cuando encuentra a su víctima, una pobre alma cuyo infortunio le ha llevado a toparse cara a cara con ella. En ese momento se producen los estallidos; con el cuerpo inerte sobre el piso, la irracional carrera continúa, y sólo encuentra su fin de la única manera posible, sea por lógica o por cierta justicia divina: un nuevo estallido el cual frena su locura y la derriba, dejando otro cuerpo sobre este camino sembrado por el odio.

El mejor thriller de acción que se haya ejecutado dentro del cine británico encuentra un momento muy especial durante los años 60 y 70´s. Grandes títulos vieron la luz, los cuales hoy en dia han ganado el status de films clásicos: el frío y explosivo "Get Carter", "la intrigante "El molino negro", la sofisticada y audaz "The italian job", o la cerebral "Ipcress", por citar sólo algunas. Todas ellas tienen en común el notable protagonismo del gran actor británico Michael Caine, famoso en todo el mundo y reconocido hasta por mi abuelita. Sir Maurice Joseph Micklewhite, su título y nombre real (su nombre artístico lo adquiere tras escoger el nombre de Michael seguido del apellido Caine, el cual tomó apresuradamente del film "El motín del Caine"), es uno de los mejores actores del cine de por lo menos 5 décadas que lleva de carrera, y cuya edad actual es de 79 años. Ha ganado dos veces el premio Oscar, tres Globos de Oro y un BAFTA a lo largo de su trayectoria, por lo que su participación en la pantalla es una garantía de un trabajo impecable.

Filmado en Elephant and Castle, un barrio en Londres, como asegura el propio actor a poca distancia de donde él creció; un lugar el cual al año siguiente de la realización de esta película fue demolido en gran parte. Quizás lo que vemos en pantalla no es más que el preludio de una suerte ya echada para aquella construcción, convertida en la ficción en refugio de una maldad que se esparce entre su población joven, un germen de la violencia callejera que actúa impunemente haciendo presas del miedo al resto de sus habitantes.

"Harry Brown" se inscribe en la larga lista de títulos sobre justicieros urbanos. De este modo, nos recuerda a aquella entrañable saga de "El Vengador anónimo", protagonizada por el mítico actor Charles Bronson, donde se convertía en un "vigilante nocturno" que salía a las calles para acabar con la delincuencia; una ira en busca de venganza sobre un grupo de criminales responsables del asesinato de su esposa; luego de otros tantos culpables de la muerte de su hija ("Vengador anónimo 2") y después de más criminales, asesinos de un buen amigo suyo ("Vengador anónimo 3", y probablemente "Harry Brown" se parezca más a esta película), en lo que fueron las tres primeras entregas de la saga, dispensándome el no haber visto las otras dos secuelas.

Pero la imagen de Michael Caine también es una fuerte presencia del cine de antaño, razón por la cual otro recuerdo ineludible salta a la memoria, y es el del buen filme "Get Carter", otra historia de sabor amargo donde Caine es un asesino, menos asequible aún que el Paul Kersey de Bronson pues se trata de un gánster frío y despiadado que inicia un recorrido cargado de violencia en busca de vengar a su hermano muerto. El propio actor ha marcado diferencias respecto de su nuevo personaje frente a aquel recuerdo, pues Harry Brown es un hombre maduro adolorido por el reciente fallecimiento de su esposa, y que se ve envuelto en un conflicto empujado por las circunstancias que le rodean. La enfermiza violencia de aquel barrio pobre de la cual es testigo lo alcanza personalmente, cuando su mejor amigo, un veterano igual que él, es asesinado salvajemente en plena calle.

Brown, un exsoldado y combatiente en la frontera de Irlanda, recuerda en silencio esos viejos días hasta el momento en que siente que el deber lo llama nuevamente: se trata de otra guerra, pero como él mismo reconoce aquí no hay razones en conflicto, pues no se responde a interés o ideal alguno. El anciano deja escapar esa atracción que guarda por la violencia, cuando observa por su ventana los asaltos y las agresiones sobre gente inocente por parte de aquellos autoproclamados dueños de la calle, pero, sobre todo, el día en que desenfunda su arma y acaba con su primer enemigo, al cual incluso antes del tiro de gracia le cuenta una anécdota de guerra enterrada en su memoria durante muchos años. Harry Brown despierta su lado justiciero en modo crepuscular, observando a aquellos jóvenes sumidos en una ira demencial que resulta incomprensible para el soldado, por lo cual vuelve al frente a acabar con este nuevo enemigo siguiendo una estrategia militar que funciona a la perfección de no mediar el inconveniente de su endeble salud.

El director del film es el joven realizador Daniel Barber, en lo que constituye su primer largometraje. Se comenta que su buena suerte de contar con un actor de la talla de Michael Caine se debe a la identificación que éste tuvo con su personaje a causa de dos factores, uno: el viejo barrio del State, un lugar familiar para él, y dos: la coincidencia argumental sobre el pasado militar de Brown, cuando el actor también cuenta con su experiencia como soldado del ejército inglés. Asimismo, el film se luce con un elenco competente que incluye a los británicos Ian Glen, David Bradley, Liam Cunningham y a la actriz Emily Mortimer.

Más de un comentario ha marcado el paralelo existente entre este film y el título del director Clint Eastwood "Gran Torino". Sin desmerecer esta cinta británica, pensamos que la obra del cineasta norteamericano es superior, principalmente por un mayor realismo que se hace notorio de principio a fin, mientras que "Harry Brown" resulta efectiva, cautivante y hasta conmovedora, pero padece de cierto efectismo con regusto complaciente para su público, al cual no hace sino darle aquello que ofrece.

De todas maneras, el carisma de su protagonista, su impecable actuación y la de todo su elenco, así como la correcta realización de su novel director hacen de este film una aventura digna de verse, en la medida en que además puede renovar nuestra esperanza en una sociedad mejor y más justa. Por qué no.



sábado, septiembre 24, 2011

Red State (2011)


"Red State" es la vuelta al tipo de película que podría llamarse "de asedio" pero en sentido inverso, tal como lo hizo Rob Zombie en su buen film "Los renegados del diablo", o John Carpenter en el telefilme "Pro-life", es decir, son los malos quienes resultan asediados por las fuerzas del orden. En este caso, el director Kevin Smith sorprende tras una serie de títulos en la comedia norteamericana, desde las divertidas y noventísimas "Clerks", "Mallrats" o "Jay y Silencioso Bob contraatacan" o hasta la interesante "Dogma".

Sin embargo, en la pasada década le perdí completamente el respeto ignorando sus películas, como "Clerks 2", "Jersey girl", o "Hagamos una porno", principalmente por las opiniones negativas encontradas en la web. Mal hecho, sin duda. De todos modos, resalto que, en mi opinión y sobre lo visto, su mejor obra a la fecha es "Chasing Amy", film del año 1997 donde lograba una buena comedia romántica, con un guion más trabajado y una mejor dirección de actores, a diferencia de su usual comedia relajada e irreverente (lo único a lo que solía hacer reverencia Smith era a "Star Wars", "Tiburón" y a John Hughes). Con todo ello, reconocemos a Kevin Smith como un director a seguir, tanto por su filmografía tan personalista, lo cual es de agradecer, como por sus interesantes ideas y declaraciones que lo convierten en todo un personaje.

Este año encontramos su nuevo trabajo el cual llamó la atención de las webs especializadas al tratarse de su primera aproximación al género del terror, según se anunciaba. Tras la expectativa, y una vez visto el resultado podemos asegurar que, aún sin ser lo que esperábamos, se trata de un trabajo muy digno: una historia con altas dosis de violencia desarrollada con un buen manejo de espacios, una interesante construcción de personajes gracias a su guion, y una dinámica visual que ignorábamos el director pudiera aplicar alguna vez.

"Red State" es la historia de una tensa situación surgida en una pequeña comunidad norteamericana donde se halla un grupo seudo-religioso liderados por Abin Cooper, un hombre mayor de buenos modales y verbo curtido, pero con siniestros propósitos. Su odio hacia el mundo exterior conduce al cerrado entorno que alberga en su parroquia, un pequeño grupo de sencillas familias, hacia la discriminación, el fanatismo ciego, el secuestro y la maldad pura, traducida en crueles torturas y asesinatos de sus cautivos.

Si bien no se trata de una historia que brinde originalidad, cosa que hoy en día resulta muy complicado, la narración llevada a cabo por el director resulta muy ágil, aun prescindiendo de música incidental alguna. Eso se debe a la forma en que Smith desarrolla una historia de violencia cruda, con una primera parte donde el director se aproxima al cine de torturas dando una pequeña muestra la cual permite crear una tensión inicial en la que apreciamos la insania reinante al interior de unas cuatro paredes, pasando luego hacia un nudo central donde los hechos se resuelven a punta de fogonazo imparable.

Sin embargo, es de notar que el carácter terrorífico al cual se apunta en un inicio queda diluido en favor de una mayor dosis de violencia urbana; por ello cualquier espera de litros de hemoglobina queda cancelada. Smith no ingresa al pleno derramamiento de sangre y carnicería gore, pues prefiere proyectar una violencia menos efectista y por el contrario más realista, de golpes secos y tiroteos apabullantes; el horror que esperábamos existe dentro del relato, pero sobre todo en la mente de los miembros de aquella secta, en su desequilibrio y en la frialdad de su menosprecio a la vida de los otros. Probablemente algo más de crueldad hubiese hecho de este film la obra de terror que muchos esperábamos, por lo cual esto queda en un deseo algo contenido.

De otro lado, bajo esa estimulante energía descargada subyacen en el film los temas recurrentes en la obra de Kevin Smith, como son la discriminación hacia la homosexualidad, motivo de bromas pero también de trato serio en su filmografía, y también el tema de la religiosidad como fuente de diversos cuestionamientos, siendo el catolicismo el blanco de mira en "Dogma", aquí en "Red State" el director se ocupa del fanatismo religioso sectario llevado a su expresión más terrible, tal como ocurrió en los hechos reales en Waco, Texas, con los Davidianos en 1993, o en Guyana en el año 1978 (edit.: me entero que la mayor referencia es la extremista Westboro Baptist Church) . Otro aspecto entra a tallar dentro del relato, y es el deformado juicio de las autoridades para hacer frente a la crisis, como un efecto post 11 de setiembre. Las órdenes ejecutivas que ponen en peligro al reducido efectivo policial lo dividen entre la obediencia al mandato frente al sentido de lo correcto, el cual se siente acorralado en medio de dos bandos incomprensibles.

Los rostros de los protagonistas cobran vida en las sólidas interpretaciones de sus actores principales: Michael Parks, veterano actor cuya trayectoria tuvo inicios en la televisión en los años 60`s y 70`s, y luego en teleseries como "Los Colby" y en la enigmática "Twin Peaks". Desde mediados de los años 90`s es reconocible como frecuente actor de reparto en las producciones de la dupla conformada por Robert Rodríguez y Quentin Tarantino; a la fecha se anota en el nuevo trabajo de Ben Affleck como director, para el film "Argo". En "Red State" Parks encarna en forma magistral a Abin Cooper, el líder religioso y encarnación del mal disfrazado de amable anciano. El actor luce un histrionismo adecuado, tanto sobre el remedo de púlpito como al frente de su pequeño ejército.

A John Goodman se le puede reconocer inmediatamente gracias a su larga y exitosa carrera en la televisión y el cine norteamericano. Asiduo participante en la filmografía de los hermanos Cohen, Goodman es un actor que resulta versátil tanto en la comedia como en el drama más serio, por ello su trabajo en el film como el jefe de policía Keenan al frente de la crisis resulta totalmente convincente.

En contra de esta simpática historia de horror hacemos el reclamo por un epílogo explicativo que resulta casi redundante y que recurre al topicazo de la pésima intervención federal, sin duda un resultado del afán dialoguista de su director. Esto opaca en algo la resolución propuesta por Smith a la crisis desatada: algo tan desconcertante como inesperado, con lo cual poco faltó para convertir este film en uno de los más extraños que se hayan visto en mucho tiempo. Lástima, pero, aun así, aplausos.



domingo, septiembre 19, 2010

"Burning bright" (2010)


Para comentar la siguiente película es necesario señalar que su principal inspiración esta en un poema del escritor inglés William Blake (favorito entre el público angloparlante) titulado "El Tigre", el cual, leido y todo, resulta hermoso y algo inquietante : http://www.taringa.net/posts/arte/3420148/El-Tigre-por-William-Blake_.html. Lo otro es que aquel poema me recuerda el titulo original del cómic escrito por J.M.De Matteis para la serie de "Amazing Spiderman" sobre la "última cacería de Kraven", el cual es "Fearful simmetry", última frase del verso. Y ya lo dijo el autor del cómic en su día, que su referencia innegable también está en el poema de Blake. Y si un poema es capaz de inspirar estas cosas, es que sin duda vale la pena conocerlo.

Todo esto no es más que el preámbulo para comentar una reciente película que nos recuerda lo peligroso que pueden ser las fuerzas de la naturaleza; sin embargo, ello es peor aun cuando se encuentran al servicio de nuestros más perversos deseos. Pues si, los humanos también escondemos feroces instintos.

"Burning bright" es un pequeño relato de terror y suspenso, donde lo más destacable se encuentra en su apuesta por una historia que tiene un elemento distinto al horror habitual que ofrece gran cantidad de películas. No hay un asesino en serie, ni monstruos ni demonios terroríficos. Aquello que amenaza seriamente las vidas de sus protagonistas es la presencia de un inmenso tigre de bengala: es decir, una fiera raptada de su hábitat natural y colocada en un reducido ambiente hogareño; un choque de realidades con lo cual ya tenemos una sencilla historia de horror, donde la naturaleza de la bestia muestra toda su fuerza implacable ante la fragilidad y desamparo de una jóven al lado de su pequeño hermano autista. Ambos están atrapados al interior de la casa, pues en el exterior una terrible tormenta se ha desatado, lo cual ha hecho que la casa fuese asegurada por dentro. Es decir, hay peligro tanto al interior como en el exterior, pero créanme, el tigre puede ser más doloroso. Ellos deben recorrer la casa en busca de un refugio seguro, llevando a cabo desesperadas evasiones de los colmillos del hambriento felino (que lleva tres dias sin merendar, según nos cuenta la trama).

El director Carlos Brooks desarrolla esta película a partir de un guion que, en conjunto, resulta sencillo, pues su mayor fortaleza está en su premisa argumental, acerca de la bestia que se infiltra en la noche al interior de una casa. Sin embargo, hay que señalar que más allá de ello no existen mayores sorpresas argumentales: ni en el origen de la situación (algo jalada de los pelos), ni en la supuesta intriga que se esconde tras estos hechos (lo cual, sin ser detective ya se sospecha de inmediato). Es por ello que lo más destacable de todo este film se encuentra en la forma en que el director desarrolla cada una de las secuencias de tensión, a partir de la ajetreada noche que vive la joven Kelly, protagonizada por la bella actriz Briana Evigan. Con respecto a ella, su esfuerzo físico resulta notable en cada uno de los distintos momentos que enfrenta para esquivar las embestidas del feroz animal. A esta joven actriz la recordamos en su rol protagónico en la reciente "Sorority row", un slasher hecho como un remake de un viejo título ochentero, pero realizado al más puro estilo de los 90`s, con cierta gracia que hasta resulta entretenido.

También corre a favor del film su apego a llevar a cabo una propuesta visual de carácter realista, tanto como pretende serlo su historia, y empleando la vieja técnica de la combinación de imágenes en un mismo plano, es decir, si ve usted juntos en escena a los actores y al tigre, no se lo crea, no es así realmente. El felino si es completamente real, tanto que en el documental de realización se puede apreciar que se utilizaron hasta tres, no tan tristes, tigres, todos ellos bien entrenados.

"Burning bright" es un pequeño filme de horror que se desarrolla en forma ingeniosa y entretenida, y plantea una premisa interesante. La buena dirección hace que la historia resulte claustrofóbica y llena de tensión, todo ello en poco más de 80 minutos. En definitiva, es un producto efectivo y de honestas intenciones, cuando cumple lo que promete, cosa muy valorable ante el aluvión de fiascos que rondan por ahí.