En un autocinema, una pareja mantiene un encuentro amoroso al interior de su vehículo. En los asientos posteriores yacen dormidos Todd y Terry, dos niños gemelos, hijos de la joven mujer. En el descuido, los niños escapan y recorren la playa de estacionamiento, hasta encontrar otro auto donde, en forma sorpresiva, uno de los niños ataca a sus ocupantes, y asesina brutalmente a un adulto. Diez años después, Todd, el niño acusado, se ha convertido en un adulto encerrado en una institución mental, mientras Maddy, su madre, vive en su residencia acompañada por su hermano Terry. En el día de acción de gracias, Todd logra escapar, y se dirige al hogar de su familia. La cena de acción de gracias se convertirá en una reunión familiar terrorífica.
En el año 1983. el director John Grissmer logra realizar la película "Blood rage", pero no fue sino hasta el año 1987 cuando se hizo oficial el estreno limitado en los cines norteamericanos. Esta película no resulta demasiado conocida, siendo una obra bastante entretenida y efectiva, a pesar de sus defectos, que los tiene. Como ha ocurrido con muchas producciones de estos años, la película en cuestión mantiene más de un título, siendo el original "Complex", cambiado por el director a "Slasher", el cual fue nuevamente cambiado cuatro años después, cuando llegó a las salas de cine, por el título de "Nightmare at Shadow Woods", para quedar finalmente bajo el nombre de "Blood rage" para el mercado doméstico. El estreno limitado en salas mantuvo muchos cortes. El metraje completo recién pudo apreciarse en la edición en DVD y bluray del año 2015, lo cual es de agradecer.
La película es una obra que desarrolla la típica trama de horror del gemelo malvado, esta vez desde el subgenero del slasher, contando para esto con muy pocos recursos bien aprovechados, al menos en lo posible, lo cual obtiene un producto bastante entretenido. El peso de la película recae en dos actuaciones: la doble participación del actor Mark Soper, dando vida a los hermanos Todd y Terry, uno como víctima inocente y el otro como un despiadado y sanguinario asesino. El actor logra este trabajo en forma efectiva, sin mayores recursos que el cambiar de peinado y ropas, así como un efectivo cambio de actitud y trabajo corporal que nos convence de tener en frente a dos personas distintas. No hay trabajo de efectos visuales, ya que el forzoso encuentro entre ambos personajes se resuelve con dobles de cuerpo, a la vieja usanza.
La otra actuación a destacar es la de la actriz Lousie Lasser, ex esposa del actor, guionista y director Woody Allen, y que ha participado junto a él en obras clásicas como "Robó, huyó y lo pescaron" ("Take the money and run"), "Bananas" y en "Everything you always wanted to know about sex...", tres comedias que marcaron el inicio de la trayectoria del célebre director neoyorquino. Aparte de las obras citadas, esta dama de la actuación ha mantenido su carrera desde la década del sesenta a la fecha, sobretodo en producciones televisivas y en ciertas películas bastante interesantes, como lo pueden ser "Réquiem por un sueño", "Mistery men", o "Hapiness" de Todd Solondz y "Frankenhooker" de Frank Henenlotter. En "Blood rage" su trabajo es el mejor de la función, en esta historia de traumas infantiles donde la figura materna es capaz de despertar una locura muy enfermiza. Su trabajo en la película reconoce el tono de exageración que requiere esta historia no exenta de humor negro, y mejora el nivel amateur de la mayor parte del elenco.
El trabajo artesanal de efectos visuales es otro de los puntos más destacados de la película, y de los más celebrados. Estos se encuentran a cargo del especialista Ed French. Muy dignos del gran nivel de otros slashers de la época. Asimismo, la música de Richard Einhorn con un tono electrónico muy carpenteriano, es otro de los elementos a considerar entre lo más logrado del film.
"Blood rage" es un slasher de aire amateur y sin embargo bastante competente, repleto de excesos visuales y situaciones extremas, con un elenco de actores juveniles no muy destacable, salvo el trabajo del actor Mark Soper, aunque hay momentos donde el personaje se le va de las manos, sobretodo en el último tercio del film, con un desnivel de ritmo donde los personajes parecen deambular sin mucho sentido, con un guion que se aprecia muy inseguro. Se sabe que hubo algunos problemas durante el rodaje, como el abandono del set por parte del director, quien finalmente regresó presionado por la productora. Sin embargo, ahí está Louis Lasser, poniendo de su parte en estos delirantes momentos. Precisamente, la secuencia final salva estos baches, con una resolución dura y efectiva.
Con sus aciertos y errores, estamos ante una película que cumple con entregar lo prometido: una historia de horror delirante, que mantiene enganchado a su espectador de principio a fin, y que merece destacar dentro de la abundante producción realizada en estos turbulentos años del horror clásico independiente.

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