Tres doritos después del estreno de su película "The Quick and the Dead" en el año 1995, el director de cine Sam Raimi sorprendió al público con una obra distinta a todo lo que había realizado hasta entonces. Por aquellos años ya era conocida la relación del director con los hermanos Coen, Ethan y Joel, hoy en día celebrados cineastas quienes colaboraron en sus primeros años como parte del equipo de dos de las obras más memorables de Raimi, como son "Evil Dead" del año 1981 y "Darkman" del año 1990.
Ya en plena década de los noventa el cine de los Coen había alcanzado el reconocimiento de público y crítica, con títulos muy valorados como "Raising Arizona", "Barton Fink" o "Miller´s Crossing". Además, Sam Raimi había colaborado con ellos, tanto delante como detrás de las cámaras; como breve aparición en "Miller´s Crossing", o en la segunda unidad de "The Hudsucker Proxy". Por ello, una vez que llegó a las pantallas de cine en el año 1998 el drama criminal "A Simple Plan", y se descubre que está dirigido por Sam Raimi, la comparación con la gran obra de los hermanos Coen, la multipremiada "Fargo" del año 1996, se hizo inevitable. Pero no, amigos. "A Simple Plan" es una obra singular, un drama intimo sobre un pequeño grupo de personas en un pueblo remoto de la América Profunda, cuyas vidas cambian por un hecho inesperado. Por su parte, la película de los Coen es el relato de una investigación realizada por una oficial de policía más hábil que su entorno. Es decir, son muy distintas en tono y en trama, más allá del escenario de un pequeño poblado norteamericano, en pleno invierno nevado y de convertirse en radiografías de un grupo de personas y sus reacciones, cuando son consumidos por sus instintos más primarios.
El escritor Scott B. Smith, autor de la novela de horror "Las Ruinas", que fue adaptada para el cine en el año 2008, también es el autor de "Un Plan Sencillo", la novela que inspira esta película. Además, realizó el guion que adapta el relato. De hecho, se afirma que desde un inicio el autor lo concibió para su posterior adaptación cinematográfica, allá en el año 1993, lo cual le tomó cinco años cuando el proyecto finalmente cayó en las manos de Sam Raimi, luego de varios intentos previos con distintos equipos de realizadores.
La sinopsis podría detallarse como sigue: un día cualquiera, en un pequeño pueblo, Hank, su hermano Jacob y Lou, amigo de este último, van de cacería al bosque cercano. Pero, en medio del profundo paisaje descubren un avión estrellado. Al interior del aparato encuentran un cadáver y una bolsa llena de dinero. Tras la sorpresa inicial, surge la propuesta inesperada de Lou, de guardar el dinero y repartirlo entre ellos, pues nadie va a reclamarlo. La tentación derrota cualquier sano juicio, así que Hank, contador de profesión, decide resguardar el dinero hasta encontrar un momento oportuno para el reparto. Esa decisión es el pistoletazo para dar inicio a una serie de infortunios, desgracias y muertes que asolan el apacible poblado, donde los cuervos sobre los viejos arboles parecen anunciar la llegada del mal sobre sus habitantes.
Para esta película, Raimi cuenta con un pequeño elenco de actores, los cuales llevan a cabo un trabajo formidable. Encabezando el reparto tenemos al gran actor Bill Paxton, quien ya nos dejó en el año 2017, aportando una carrera cinematográfica excepcional, sin duda. Siempre cumplió a cabalidad sus distintos roles, demostrando una amplia gama de registros dramáticos, desde la comedia juvenil, la acción, el terror, y en este caso el drama más profundo, al encarnar a Hank, un ciudadano modelo seducido por la tentación del mal. Su actuación muestra a un personaje de maneras correctas y de expresión contenida, el cual empieza a revelar una fascinación por la codicia y la planificación para proteger su hallazgo, así como demostrar una habilidad para librarse de situaciones cada vez más complicadas. Un sólido trabajo que nos deja una actuación inolvidable que merece verse más de una vez.
El elenco incluye a dos magníficos actores de reparto. Jacob, el hermano menor del protagonista, es interpretado por el actor Billy Bob Thornton, quien venía de ganar el premio Oscar por su guion adaptado por la película "Sling Blade", además de una nominación al mismo premio en la categoría de actor principal, que no ganó por el triunfo de Geoffrey Rush. En "Un Plan Sencillo" Thornton realiza un trabajo magistral como un sencillo hombre desempleado, que no posee una mente brillante, quien, tras un inicial entusiasmo, empieza a cuestionar sus acciones y su propia vida al sentirse arrastrado por los acontecimientos, por la fidelidad a su hermano lo cual se convierte en su mayor debilidad. Por su parte, la esposa de Hank es encarnada por la notable actriz Bridget Fonda. Su papel se vuelve esencial cual personaje en las sombras, que activa cada uno de los acontecimientos que se desarrollan, con catastróficas consecuencias. También podemos destacar al actor Brent Briscoe, quien hace un muy correcto trabajo encarnando a Lou, un personaje de vulgares maneras, odioso, y tan ingenuo como su amigo Jacob. Este actor también nos dejó en el año 2017.
Raimi se apoya en las actuaciones de su elenco, y los expone en detalle. El director demuestra su habilidad para presentar a sus personajes de manera concreta, con algunos diálogos y escenas que no requieren demasiado texto ni mayor explicación, con la mayor naturalidad posible. Porque la película es un drama y sin embargo es muy dinámica. Cada situación funciona y desarrolla a los personajes a manera de un estudio psicológico: los enfrenta a los acontecimientos, muestra sus reacciones, su actitud ante el hecho inesperado que termina describiéndolos de una sola pieza. Así como la manera en que esto les afecta personalmente y en sus relaciones, detallando el accionar de todos ellos, y lo que va a liberar cada estallido de violencia.
Danny Elfman se encuentra en la partitura musical y realiza un trabajo singular, nada parecido a su reconocible registro habitual, lo cual es muy acertado en esta atmosfera enrarecida y fatalista.
La película logró dos nominaciones a los premios Oscar, una para el guion adaptado de Scott B. Smith y otra para la gran actuación de Billy Bob Thorton. Por fin una película de Sam Raimi alcanzaba estas menciones.
"Un Plan Sencillo" es una de las grandes películas de la década del noventa, probablemente una de las décadas más interesantes y novedosas que se hayan visto en el cine norteamericano, junto a los años setenta. La actividad de muchos realizadores se hizo muy prolífica, lo cual enriqueció el panorama del cine a nivel mundial, con títulos bastante destacados y vigentes hasta hoy en día. Y esta pequeña película de Sam Raimi es una de ellas.

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