martes, marzo 10, 2026

El Sobreviviente - The Running Man (2025)

 En un futuro distópico, Ben Richards, un padre de familia desempleado, debe mantener a su familia y buscar recursos para pagar la atención médica de su pequeña hija, la cual se encuentra bastante delicada. Su esposa hace un gran esfuerzo para ganar algunos ingresos, incluso haciendo horas extras en horario nocturno, por lo cual Ben toma una medida extrema: participar de un concurso televisivo que puede hacerlo millonario, pero en caso de fallar puede acabar con su vida en forma violenta; y todo ello transmitido en vivo y en directo. El concurso es "El Sobreviviente", y es el más popular de toda la cadena televisiva. La carrera comienza, y tiene una duración de 30 días, en los cuales los participantes deben recorrer toda la nación y huir de feroces cazadores de hombres completamente armados, quienes al capturarlos acabarán con sus vidas sin piedad: en vivo y en simultaneo, para la alegría de los televidentes de todo el país.

Hubo una vez, a finales de los años setenta, un escritor llamado Richard Bachman, el cual apareció en el mercado editorial norteamericano de manera sorpresiva. Su estilo es el de un relato violento y realista, pero incluye relatos con mucha carga de anticipación sobre el futuro de la sociedad contemporánea, lo cual ha ganado a lo largo de los años el debido reconocimiento. Esto pudo convertirlo hoy en día en un escritor de culto, subterráneo tal vez, pero de gran interés. Hasta que llegó la gran revelación. Tras una serie de novelas publicadas hasta mediados de la década del ochenta, las dudas sobre su identidad empezaron a extenderse ante la falta de imagen pública. Fue un librero quien descubrió que los derechos de autor de los libros de Bachman correspondían a Kirby McCauley, agente literario de cierto famoso escritor superventas. Pero sólo la primera de sus novelas, la hoy descatalogada "Rabia", mantenía el registro a nombre de su primer titular: Stephen King. (Fuente: La forma loca en que Stephen King fue descubierto como Richard Bachman).

Porque si, amigos, se trataba de nuestro escritor favorito, el señor Stephen King, nacido en Portland, Maine, EE.UU., en el año 1947, y considerado el rey de los escritores superventas del género del terror. Su identidad secreta como Richard Bachman obedeció a un experimento propuesto por el propio autor para publicar una serie de novelas en las cuales experimentaba un estilo diferente al habitual, sin elementos sobrenaturales de por medio, pero con mucha tensión, violencia, y también terror, por qué no. A este pequeño grupo de novelas, que fueron siete en total, pertenece una distopia que hoy en día se considera una obra precursora para este tipo de ficciones, toda una vertiente de historias muy prolífica.

La novela en cuestión es "El Sobreviviente", publicada en el año 1982. Una vez que fue conocida la verdadera identidad de Richard Bachman, la adaptación cinematográfica correspondiente no tardó nada en producirse y ser llevada a la pantalla. Eso sí, en una producción bastante accidentada que implicó cambios de guiones y directores a ritmo apresurado. El producto final es una película bastante entretenida, dinámica y memorable dentro de su sencillez, gracias a un apartado visual de pocos medios, pero bien conseguido, y un protagonista ya convertido en la presencia escénica más famosa de aquel momento del cine de acción, como lo fue el gran Arnold Schwarzenegger. Lo dicho, una película memorable, pese a quien le pese, pero no una buena adaptación de la novela de Richard Bachman, perdón, de Stephen King.

Justamente, casi cuarenta años después, el 2025 será recordado como uno de los años con más adaptaciones cinematográficas y televisivas del universo literario del escritor de Maine, a saber: "La vida de Chuck", "La larga marcha", "El mono", "It, bienvenidos a Derry", "El instituto", y, por supuesto, la nueva adaptación cinematográfica de "El Sobreviviente", siendo esta vez una película dirigida por el notable realizador inglés Edgar Wright.

A estas alturas de la vida, quedan muy pocas dudas de que cualquier película dirigida por Edgar Wright es una obra de mucho interés. De su realización más reciente, "Una noche en el Soho" muestra un contenido muy fascinante, comparable a un anime magistral como lo es "Perfect blue", al cual recuerda en su trama de dobles identidades. También tenemos su contribución al cine adrenalínico de acción, como lo es "Baby driver", un trabajo con mayor eficacia y más simpatía que media saga de "Rápidos y furiosos", o al menos, así lo creo. Ya retroceder hasta su famosa "Trilogía del Cornetto" resulta redundante para destacarla por la gran importancia que mantiene, además que me da pereza en estos momentos. Así que pasemos a su más reciente trabajo en este pasado 2025. Y que conste que esta nueva película logró un impacto menor de lo que se esperaba, sin alcanzar la coronación en la taquilla ni los beneficios económicos suculentos para sus productores, que ya sabemos es lo que importa. Da igual, yo lo disfruté, y estoy seguro de que, con el paso de los años, será otra obra de referencia sólo para fanáticos del arte pop más bizarro e hijo innegable de su tiempo.

A ver, que esta producción tuvo toda la intención comercial a su disposición, pues sí. El protagonismo recae en uno de los actores del momento, como lo es el señor Glen Powell, quizás uno de los actores más carismáticos de la actualidad, cuyos trabajos han sido muy variados, pues van desde la comedia romántica como "Con todos menos contigo", a la comedia de acción como "Cómplices del engaño", y la aventura bien hecha, como "Twisters". En "El Sobreviviente", Powell encarna a Ben Richards, un padre que se halla en una situación desesperada por lo cual se involucra en una carrera de vida o muerte. Esto lo lleva a enfrentar una serie de situaciones de mucha tensión, con un despliegue físico extenuante, sin dejar de componer un personaje con la adrenalina a tope por la amenaza que lo rodea. Aun así, Ben Richards mantiene un equilibrio en sus decisiones para lograr sus objetivos, con cierta dosis de humor negro que le permita sobrellevar tamaña carga pesada. El trabajo de Powell en esta película es notable, efectivo y total en su protagonismo, porque sin duda es el personaje más memorable de la función.

Del mismo modo, y lo que eleva la calidad de esta película a un mayor nivel, es el gran trabajo narrativo y de puesta en escena que aquí el director Edgar Wright construye con bastante eficacia. Recrear una Norteamérica dictatorial y represiva no es tarea sencilla, y en el film se logra con pocos escenarios exteriores, bien logrados, tanto la gran urbe casi irreconocible por su frialdad estética, como su lado más desfavorecido, con esos barrios pobres sumidos en sombras y abandono. El relato recorre principalmente estos lugares, donde Ben Richards acude en busca de refugio; en ellos, se encuentra con una serie de personajes subversivos, cada cual más disparatado, aunque la participación de estos es breve. La acción llega hasta los pasillos de viejos edificios o los rincones de grandes casonas. Y también se deleita en carreteras que parecen no tener fin.

El recorrido por el gran país tiene mucha importancia en la travesía del fugitivo, huyendo de sus implacables perseguidores: un pequeño ejército que parece sacado de las viejas fantasías del cine postapocalíptico italiano, tales como "2020, gladiadores de Texas" o la más memorable "Los Guerreros del Bronx", un tipo de cine con el cual aquí hay cierta similitud espiritual, me atrevería a decir, y no estoy loco. Porque esta película se podría inscribir en este tipo de historias, sin lugar a dudas, aun siendo un producto mucho mejor realizado, con un director muy expresivo y talentoso, y, además, con una producción dotada de mayores recursos, valgan verdades. Es decir, como deben hacerse las cosas cuando se quieren hacer bien, sin escatimar esfuerzos. En ese sentido, la producción del film ha cumplido.

La fidelidad a la novela de Richard Bachman, otra vez perdón, Stephen King, es más que notable, aun con ciertos cambios, propios de la adaptación cinematográfica que busca un amplio público asistente. Además, el final orquestado en esta adaptación, teniendo en cuenta la tónica del relato que mantiene Edgar Wright a lo largo del film, es sin duda el mejor posible y el más ingenioso. Hasta se podría decir que por dos dedos de frente no se aleja de la obra de King, y mantiene el respeto a su propuesta.

Muy satisfecho he quedado con esta pequeña gran película realizada por el gran Edgar Wright. Lo de pequeña lo digo por la poca repercusión obtenida en su estreno, pero como dije, espero que el tiempo la recupere y la ponga en un apartado especial que se merece. O al menos, es lo que yo haré.


lunes, febrero 16, 2026

Cypher (2002)

Recuperando otro viejo post. I'll be back.

El ejecutivo Morgan Sullivan lleva una vida común y corriente, casado a duras penas y sumergido en la rutina impuesta por la vida moderna. Para escapar de su monotonía, acepta un empleo ofrecido por la empresa Digicorp, nada menos que como espía industrial, por el cual debe asistir con identidades falsas a tediosas conferencias en las que debe recabar toda la información disponible sobre los mecanismos y proyectos de distintas corporaciones. Al asistir a una de estas reuniones, una misteriosa mujer de nombre Rita llama su atención. Sorpresivamente, ella le advierte de un inminente peligro y lo envuelve en una intriga del más alto nivel, donde solamente el misterioso personaje de nombre Sebastian Rooks puede ayudarlo, aunque para ello debe descubrir su más grande secreto.

El realizador canadiense Vincenzo Natali se reveló en el Festival de Sitges de 1999 ganando el primer premio a la mejor película por "Cube", una muy buena cinta de ciencia ficción sobre una misteriosa prisión que recluye a un grupo de personas, las cuales son sometidas a una serie de trampas mortales mientras buscan la forma de escapar de allí. La economía de recursos permitió demostrar la capacidad imaginativa de Natali al contarnos una historia que se llevó a cabo en un solo escenario al cual cambiaban constantemente la iluminación para crear el efecto de llevarse a cabo un recorrido por distintos compartimentos o habitaciones. A ello se sumaba un eficiente trabajo con los actores protagonistas quienes desarrollaban un convincente guion, el cual deparaba más de una ingeniosa sorpresa, con un final nada complaciente. Visto el resultado de esta cinta se auguraba el inicio de una carrera muy prometedora para su director, lo cual a niveles artísticos se confirmó con éste su segundo largometraje. Pero desgraciadamente el apoyo a sus proyectos ha sido muy limitado, por lo que aún estamos a la espera de una obra de mayor resonancia.

"Cypher" nos cuenta una compleja historia, muy al estilo de las fantasías del escritor Phillip K.Dick, aunque en realidad se trate de un guion original de Brian King, que aquí logra un relato muy interesante. El protagonista Morgan Sullivan, interpretado por el actor Jeremy Northam, es un sujeto que transcurre por una vida envuelta en esa espiral a la que muchas veces el ser humano se ve sometido por llevarle el pulso a la vida moderna; que no da respiro y que lo sumerge en tareas que lo conducen al aislamiento y a la alienación de su entorno y de sus verdaderas motivaciones, pero cuyo rechazo puede causar un impacto catastrófico para el sistema establecido y para él mismo. Aquí se vuelve realidad la fantasía del sujeto que rompe con una vida monótona y se embarca en una peligrosa misión de espionaje, permitiendo desentrañar al mismo tiempo una serie de mentiras y engaños que no hacen más que demostrar la peligrosa manipulación que algunos siniestros intereses llevan a cabo con las personas, sólo para obtener el viejo y conocido beneficio del poder absoluto. Un lejano referente está en la cinta "Alphaville" de Jean Luc Goddard, donde también una especie de mente maestra parece controlar cada uno de los movimientos de la pareja protagonista. Pero en "Cypher" hay una sorpresa final que permite una vuelta de tuerca a la historia, y lo hace con bastante acierto.

Morgan es sometido a una serie de situaciones que lo desconciertan y que lo llevan a cuestionar tanto el sistema para el cual es empleado, como a los sujetos que lo rodean. Una bella mujer llamada Rita, interpretada por la conocida actriz Lucy Liu, se convierte en su guía por éstos desconcertantes caminos, los cuales incluyen delirantes alucinaciones que constituyen el más llamativo efecto visual de la cinta, y también frías y hasta opresivas instalaciones que ocultan poderosos secretos.

La estética del film mantiene un toque futurista en aquella ambientación, pero sólo lo suficiente como para reconocer a simple vista aquel futuro como totalmente nuestro, de tal modo que sus intrigas y maquinaciones nos resulten muy cercanas, y por ello mismo, desconcertantes ante ese deshumanizante progreso al cual el mundo es sometido. Natali maneja las situaciones adecuando los escenarios al progreso de la intriga, de fríos colores al inicio, a otros más intensos y sombríos cuando el peligro pisa los talones del protagonista. Además, el director se toma el tiempo necesario para mostrarnos la desesperación y el desconcierto de Morgan, en secuencias como la revelación en la sala de conferencias, los encuentros con la enigmática Rita, el juego de engaños con sus misteriosos empleadores, o aquel momento en una oculta instalación computarizada donde el suspenso se logra en forma magistral en un memorable enfrentamiento con el enemigo. A perdonarle el final, que resulta una concesión al cine de acción más comercial, pero que no desmerece lo logrado por el film en su conjunto.

El trabajo actoral como ya hemos dicho es muy destacado. Tanto Jeremy Northam como Lucy Liu cumplen con creces su labor, dando forma a dos personajes que muy fácilmente quedan en la memoria del espectador, como todo en esta película, una gran realización a pesar de su poca distribución, sin duda, producto de intereses tan mezquinos como los villanos de esta historia.



lunes, enero 19, 2026

Curso 1999 - Class of 1999 (1990)

Recupero un viejo posteo de una de mis películas favoritas:

En el año 1999 las calles se encuentran en estado de alerta. La vigilancia ha incrementado la represión por parte de las fuerzas del orden. Las escuelas no escapan a ello, y las medidas de seguridad se han hecho estrictas, tanto en los alrededores como al interior de los edificios. En esta situación, las pandillas juveniles son aún más violentas, organizadas en forma clandestina a pesar de todos los controles impuestos. En la escuela principal de Seattle se ha puesto en marcha un nuevo programa educativo al emplearse en forma secreta a tres maestros cyborgs, quienes se encargan de la educación y disciplina de los jóvenes para controlar la violencia estudiantil. El encargado del programa es el misterioso Dr. Forrester, quien dirige a los cyborgs y les otorga una capacidad para impartir educación, y a la vez para conducir el comportamiento de los alumnos dentro de sus aulas. Pero los cyborgs resultan más peligrosos que cualquier joven delincuente, ocurriendo varias muertes sin explicación por parte de las autoridades educativas. Sólo un alumno llamado Cody Culp, un ex-recluso de una prisión juvenil, decide enfrentar a los nuevos profesores, aunque se encuentre solo ante esta amenaza.

El director Mark L. Lester realiza esta película, como una nueva versión de su anterior obra "Curso 1984", pero que ahora surge bajo la sombra del éxito de "Terminator" de James Cameron. "Curso 1999" describe un ambiente caótico, lleno de violencia e inseguridad, al cual acompaña un estado de represión que no hace más que incrementar la rebeldía. Las pandillas juveniles, todas ellas con pinta de "punkies" (movimiento generacional que representaba la rebeldía y la contracultura, surgida a mediados de los años 70´s), se sostienen en las sombras, equipadas con armas y vehículos blindados en forma rudimentaria pero efectiva, convirtiendo las calles en zona de guerra.

El joven Cody Culp, quien acaba de salir de la correccional, decide dejar este mundo de violencia al cual ha pertenecido como líder de una de las pandillas, y se niega a volver con ellos. Sin embargo, la amenaza que se cierne, las muertes que ocurren a su alrededor producto del descontrol en el que cae el propio sistema establecido, el que lo castigó anteriormente, hacen que vuelva a tomar parte activa, pero con la intención de luchar por su vida y la de sus amigos.

Lo mejor de la cinta está en su recreación de la violencia urbana, en esa ambientación que recuerda las entrañables películas de acción callejera, con toque futurista metálico, donde los jóvenes actúan como guerreros improvisados, manejando armas y equipo pesado implementado para la ocasión (buen detalle el del ómnibus escolar blindado), sumidos en el camino de la acción para defenderse de la amenaza a su entorno. Los cyborgs representan el mal corporativo, con intereses de represión total y autoritarismo de manual. Esos males que parecen siempre andar al acecho sobre las sociedades, no importando el año, la década o el siglo. Seres con apariencia de formales maestros de escuela y símbolos del orden, que esconden verdaderas máquinas de matar, lo cual en esta historia se toma literalmente gracias a unos modestos efectos visuales, que logran su efecto de "película chatarra", y que además incluye algunos toques de gore nada desdeñables para recrear la violencia reinante.

En los roles principales tenemos al joven actor Bradley Gregg, como el estudiante protagonista, quien cumple su rol y enfrenta un elenco de primer orden, conformado por el actor Patrick Kilpatrick, el notable actor John P. Ryan, la actriz Pam Grier, el gran actor Malcom Mc Dowell, veterana figura del clásico film "La naranja mecánica", aquí aparece como el director de la escuela. Asimismo, tenemos al actor Stacy Keach, el "Mike Hammer" de la T.V., aquí con un aspecto nunca visto, como el amo de los cyborgs.

A esta película se le critica su peligroso mensaje pro-vigilantes callejeros, pero sin tomarla demasiado en serio, "Curso 1999" es una cinta de interés, divertida en su visión desfachatada, con buenas actuaciones a cargo de un elenco eficaz, una historia sencilla pero conducida con entusiasmo, y con mucha violencia gráfica satisfactoria. Existe una secuela directa a video, pero a la fecha no la he visto. Con Sasha Mitchell en el protagónico. Tendré que hacerlo alguna vez, ni modo.



jueves, enero 08, 2026

Eddington (2025)

 Terminó el año 2025 y apenas pude revisar algunos títulos actuales que resultaron de mi agrado. Lo que sí está vigente es la temporada de premios de Hollywood. Por supuesto, se trata de distinciones hechas para la mayor gloria de su industria, así que, a olvidarnos del arte cinematográfico como tal, que ya sabemos que las obras ignoradas en estos premios y que merecen algún reconocimiento son legión.

Una de aquellas obras que en su momento causó buen revuelo, tanto por su director, su elenco de actores de primer nivel, así como por su trama, es sin duda la película del realizador Ari Aster, "Eddington".

Distinguida por el director de culto John Waters, nada menos, como su cinta favorita del año 2025, "Eddington" puede ser considerada la mejor película de su director, a la fecha. Ari Aster nos plantea esta historia, escrita por él, que transcurre en el año 2020, en pleno encierro por la catastrófica crisis sanitaria que vivió el mundo entero, y que ubica a personajes y hechos en un pequeño poblado de los Estados Unidos. La situación de incertidumbre y la inseguridad frente al nuevo modo de vida, bajo las medidas de seguridad implantadas, llevan al protagonista, el sheriff del condado de Eddington, a transcurrir la vida desde la inicial apatía de un ambiente monótono, hasta el descontrol total debido a su enfrentamiento con la autoridad municipal. Lo que en un inicio es una discrepancia frente a las nuevas normas sanitarias, va tomando mayor gravedad al enfrentar a ambos personajes en medio de una campaña por las elecciones municipales. Podríamos decir que, aquello que empezó con un estornudo terminó de la peor forma que podamos imaginar.

Precisamente, Ari Aster da rienda suelta a su fábula a partir de los pequeños detalles. Discrepancias que empiezan en el pequeño market del barrio, mostrando un ambiente que entra en modo beligerante, con ánimos cada vez más exaltados a lo largo del relato, hasta desatar la violencia a niveles impensables, de una manera desenfrenada. El escenario y los personajes nos remiten a los viejos westerns, pero sin dejar que todo resulte muy actual y vigente. Con las actitudes hostiles que prevalecen ante la diferencia de opiniones y posturas políticas, estos conflictos se ven apoyados por unas redes sociales cada vez más decisivas y determinantes de las vidas de todos los individuos.

El director propone un retrato del ciudadano norteamericano que no deja títere con cabeza, cuando cada ideología o postura política asumida por sus personajes resume egoísmo e intolerancia frente a la diferencia de opiniones, para lo cual se vale de un humor negro que comparte el tono del relato con un dramatismo cautivante.

El elenco de actores en esta película es, sin lugar a dudas, de primer nivel, y se hallan a la altura de las circunstancias. Encabeza el reparto el ya consagrado actor Joaquin Phoenix, en una de sus mejores actuaciones, si no es la mejor. Ganador de todos los premios posibles en el año 2019 por su papel en la película "Joker", aquí en "Eddington" Phoenix vuelve a transformarse completamente en su personaje, y quizás lo hace de manera mucho más convincente. Es una de las mejores actuaciones de su carrera. La réplica se halla, hasta cierto punto, en el personaje interpretado por el gran actor Pedro Pascal, un artista con mucho talento, en el mejor momento de su trayectoria tanto en el cine como en la televisión. También encontramos a destacados actores como lo son la bella Emma Stone, aquí transformada en un personaje nada habitual en su filmografía, exenta de todo glamour. Y, además, se destaca la presencia del actor Austin Butler, en un rol secundario, pero que es necesario para obtener el marco completo de esta visión de la Norteamérica fragmentada, que sin duda se puede aplicar a muchas partes del mundo occidental.

"Eddington" es una gran película, ignorada en esta temporada de premios, supongo que esto se debe a que su autor no toma partido por ninguna posición política, ya que todos sus personajes resultan descalificables, y es una mirada a la locura de la experiencia humana que vivimos hoy en día. Supongo que Hollywood premia a ciertas miradas bien alineadas, como ha ocurrido en el pasado, y presumo que esto ocurrirá también ahora. A pesar de ello, para mí se trata de una maravillosa y estremecedora experiencia. Genial.


martes, diciembre 30, 2025

Navidades de terror en los ochentas - Parte 3

 NOCHE DE PAZ, NOCHE DE MUERTE 2 - SILENT NIGHT, DEADLY NIGHT 2

La película del año 1984, "Silent night, deadly night" que dirigió Charles E. Sellier Jr. llegó al mercado doméstico del VHS luego de la censura que sufrió el film durante su estreno en salas, lo que limitó su exhibición en forma drástica. Según imdb, el director se alejó de sus productores, por lo cual estos encargaron al realizador Lee Harry y a su equipo de guionistas elaborar una historia sobre Ricky, el hermano menor del protagonista Billy, la cual debería añadirse al primer film como versión extendida. Sin embargo, no se tardó mucho en considerar la opción de lanzar una secuela con el material obtenido, el cual apenas daba para un mediometraje. Esto no fue problema, ya que la solución ocurrente fue añadir distintos episodios extraídos directamente del primer film, a modo de flashbacks.

El resultado es una película mal actuada, de historia previsible, editada de aquella manera, pero muy entretenida. De todas maneras, es un producto que cierra la historia de los violentos hermanos y su manía con el disfraz de Santa Claus. Los únicos personajes que vuelven son Ricky, en versión adulta, a cargo del actor Eric Freeman, en una interpretación surrealista e inolvidable de todas maneras, y la Madre Superiora, esta vez a cargo de la actriz Jean Miller.


NOCHE DE PAZ, NOCHE DE MUERTE 3: CUIDADO - SILENT NIGHT, DEADLY NIGHT 3: BETTER WATCH OUT

Una "rara avis" dentro de las películas de terror de los años ochenta es sin duda la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Esta película es como el vaso con agua a la mitad: medio lleno o medio vacío, según la vista de cada quien. Como producto de entretenimiento resulta bastante discreto, a diferencia de sus entregas predecesoras. Pero luego te lo piensas, y es cuando notas las intenciones que encierra y es ahí cuando reconoces su mayor interés.

El productor Arthur Gorson ha dedicado la mayor parte de su carrera a la producción de vídeos musicales para una larga lista de artistas de primer nivel. Sin embargo, en sus inicios tuvo a su cargo la producción de algunos films singularmente destacables como lo son “Cronos” del director mexicano Guillermo del Toro, “Guardianes de la noche” del director ruso Timur Beckmanbetov, y “Cabeza de vaca” del director mexicano Nicolás Echevarría. Sin embargo, su primera producción fílmica fue nada menos que “Noche de paz, noche de muerte 3”, la cual fue destinada directamente al mercado del videocasette.

Para llevar a cabo esta película, Gorson acude a un amigo suyo, un realizador de larga trayectoria.

Tenemos que hablar de Monte Hellman

El director norteamericano Monte Hellman inició su carrera a finales de los años cincuenta, realizando películas para los míticos productores Gene Corman y Roger Corman. Su primera película fue "Beast from haunted cave" del año 1959 sobre unos ladrones de bóvedas que se topan con una especie de araña gigante oculta en una cueva; un típico film sobre monstruos, de los que solía producir Gene Corman por aquellos años. Sus siguientes películas fueron protagonizadas por el gran actor Jack Nicholson, en los inicios de su carrera, quien además participaba en los guiones, como ocurrió en la cinta de aventuras "Flight to fury" de 1964, o en el western "Ride in the whirlwind" del año 1966.

Con varios trabajos a cuestas, todos dentro de la serie B, llega el año 1971. El director Hellman realiza su cinta más célebre como es "Two-Lane Blacktop": una historia sobre unos jóvenes pilotos de carreras clandestinas de coches. Película protagonizada por James Taylor y Dennis Wilson, reconocidos músicos que aquí incursionaron en la actuación, junto a la actriz Laurie Bird. Además, se suma a ellos la gran presencia del actor Warren Oates. Se trata de un film emblemático de aquellos primeros años setenta, posteriores a la contracultura de la década anterior, pero que se nutre de sus ideas, sobre la independencia, la individualidad, la mística de la vida y la incertidumbre del destino, todo ellos reflejados en unos viajes por carreteras solitarias que no parecen tener fin. Esta película debe ser referencia obligatoria en cualquier estudio sobre la historia del cine norteamericano, creo yo.

Sin embargo, paradójicamente, la carrera posterior de Hellman no llegó a producciones de mayor envergadura. En el año 1974 realiza la película "Cockfighter", la cual, como indica su nombre, va sobre peleas de gallos. La película es un drama interesante, bien actuado por Warren Oates, secundado por Harry Dean Stanton, actores habituales en la filmografía del director. Lamentablemente, no se lograron los resultados económicos esperados por el productor Roger Corman, a pesar de ordenar su reedición a cargo del director Joe Dante. A pesar de ello, su polémico argumento no ayudó con las audiencias ni con la crítica especializada.

El director se mantuvo activo en pequeñas producciones y en trabajos para la televisión, hasta que en el año 1989 es contactado por el productor Arthur Gorson, quien le envía el guion que había escrito para la película "Silent night, deadly night 3", y le ofrece la dirección de esta película. Hellman descarta el guion y encarga uno nuevo al escritor Rex Weiner. Esto ocurrió en marzo del año 1989, y ya para julio del mismo año la película fue presentada en un festival, y en noviembre fue lanzada al mercado del videoclub, pues no tuvo estreno en salas. Se filmó a la brevedad posible, y se editó de manera efectiva, por lo cual Hellman señala esta experiencia como su mejor trabajo, que no su mejor película.

Ya en el año 1989 eran muy reconocidas las figuras de Michael Myers, Jason Vorhees o Leatherface, como desalmados y silenciosos villanos. Para la ocasión de su nuevo encargo en el género del terror, el director Hellman ubica a su villano en la misma línea: Ricky es un sobreviviente de los hechos ocurridos en la segunda parte de la saga, es decir, de "Silent night, deadly night 2". Se ha convertido en un sujeto con el cráneo destrozado, llevando el cerebro expuesto y apenas protegido por una cubierta transparente, una especie de monstruo de Frankenstein. Para el film, quien tiene a cargo el papel de Ricky es el reconocido actor Bill Moseley, en un papel donde no luce nada de su talento. Otro detalle curioso es que los slashers de la época habían dado un giro hacia los temas paranormales, donde la amenaza del monstruo implicaba el despertar de facultades mentales extraordinarias en la final girl de turno. Este elemento es incorporado en la trama, haciendo que la protagonista sea Laura, una invidente con poderes de percepción extrasensorial y que desarrolla una conexión con el villano, recluido en un laboratorio donde se practicaban experimentos, de los cuales ella era participante.

A partir de estos asuntos, el relato se configura como una persecución del gato y el ratón, sin mayor explicación, una vez que el villano Ricky despierta de su letargo prolongado y adquiere una fijación por Laura, porque ella pudo ingresar en sus sueños.

El relato convierte a la carretera en el espacio donde se trasladan sus protagonistas, tanto los héroes, las víctimas y el monstruo, mientras sueltan reflexiones sobre la naturaleza del ser humano, con opiniones delirantes y otras muy ásperas. Una de ellas es la que suelta el detective encarnado por el actor Robert Culp al médico de Ricky, encarnado por el actor Richard Beymer, quien solicita atrapar con vida a Ricky por ser de interés para la ciencia, a pesar de haber huido dejando a su paso una serie de víctimas inocentes de manera cruel, a lo cual el detective responde: "estudiar serpientes es lo que usted hace; mi tarea es pisarlas".

En esta ocasión, el director Hellman nos muestra que el autostop, tan recurrido hasta hacerse anecdótico en su clásico "Two-Lane, Blacktop", ahora es algo peligroso y mortal. De esta manera, el slasher que aquí se presenta resulta muy singular. El director recurre al horror gráfico lo mínimo posible, aunque sin escatimarlo, optando por narrar el acto violento fuera de cámaras, en casi todo el metraje. La puesta en escena pone énfasis en la sensación de peligro que sólo Laura, la protagonista invidente, puede percibir a gran escala gracias a sus facultades excepcionales. El rol es interpretado por la actriz Samantha Scully, una bella actriz, muy efectiva en su rol, que hace al personaje muy creíble, ya que ella es una discapacitada, pero no es una indefensa, y su carácter despliega tanto virtudes como defectos. Llama la atención que, siendo ella el rostro en el cartel de esta película, su filmografía posterior se redujo a cuatro films hasta el año 1997.

El terror se pone en marcha, primero a través de corredores plenamente iluminados, como parte de las pesadillas de Laura. Este es el preámbulo. Luego, la mayor parte del film se desarrolla en la realidad tenebrosa de las sombras de la noche, con las carreteras solitarias, o la escasa iluminación dentro del hogar que ya ha sido profanado por la presencia malévola.

A lo largo de su filmografía, Hellman ha sabido desarrollar personajes muy interesantes. Gracias a ello, el elenco de protagonistas en este film realiza un trabajo bastante competente. Los distintos caracteres pueden resultar predecibles dentro de los esquemas y clichés del género, y aun así resultan relevantes. Tenemos al villano desalmado, a la final girl excepcional, a los jóvenes secundarios reconocibles, apenas dos personajes en este caso, al "mad doctor" cuya ambición por lo extraño le hace perder la razón, y al detective experimentado, pero con dificultades para alcanzar a su objetivo. Mención honrosa para la abuela, una suerte de guía espiritual en momento de crisis.

Llama la atención la presencia de actores vinculados pocos años después a la gran serie televisiva "Twin Peaks", obra magna del director canadiense David Lynch. Puedo suponer que esto se explica por la presencia del actor Eric DaRe, hijo de Joanna Ray, directora de casting de la serie en sus tres temporadas. Tanto Eric DaRe como Richard Beymar formaron parte de la serie mítica, que inició su andadura en el año 1990. Así como, años después, la actriz Laura Elena Harring, quien interpreta a la novia del personaje de DaRe en "Silent night, deadly night 3", forma parte del elenco estelar de "Mulholland Drive", la obra maestra del director Lynch.

La propuesta de Monte Hellman para esta película funciona sí y no. Al prescindir en gran parte de la violencia extrema habitual en el género slasher, y dar mayor relevancia a la recreación del suspenso y la atmosfera de la invasión, la secuela plantea un escenario interesante, y busca llevar el relato por nuevos derroteros, ya que la historia de los hermanos Billy y Ricky no da para más. Hay un mínimo uso de flashbacks sólo para recordarnos su pertenencia a la saga. Sin embargo, esto puede afectar la expectativa del seguidor de la saga de "Silent night, deadly night", donde la violencia gráfica es infaltable, arropada con el traje de Santa Claus y los adornos navideños, los cuales en esta entrega brillan por su ausencia. A ver, exagero. Los hechos transcurren durante la navidad, pero el ambiente festivo resulta irrelevante. La diferencia de estilo con las dos primeras entregas es radical. El film pagó el precio por ello, siendo de las peores calificadas dentro de la saga compuesta por cinco entregas. De todos modos, es una manera de verlo, porque la película presenta planteamientos interesantes, y prepara a su espectador para el cambio de relato que significó la década de los años noventa para el cine slasher: mucho más interesada en las atmosferas sombrías, y en el suspenso que adquiere mayor importancia.

Feliz Año Nuevo.



miércoles, diciembre 24, 2025

Navidades de terror en los ochenta - Parte 2

 Seguimos revisando algunas peliculas de horror donde Santa Claus tiene una especial participación.

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE MUERTE - SILENT NIGHT, DEADLY NIGHT

Este es el film de terror navideño más célebre de estos años. Solo me atrevo a agregar que se trata de una película bien construida, con todo el retrato de Billy, el peligroso Santa Claus, explicando su locura desde la infancia hasta la adultez. Su trauma se desarrolla a raíz de una experiencia violenta y terrible. O acaso ya estaba predispuesto a ello por la herencia de un abuelo enfermo mental, recluido en una institución. Vaya que los padres son oportunos al visitar en la noche de navidad al abuelo loco, alguien capaz de traumar a su pobre nieto.

Lo que sorprende de esta película es que apenas con una duración aproximada de hora y media nos presenta esta historia bien contada, haciendo una descripción breve y precisa de los personajes, del entorno en el cual conviven, un entorno que se encuentra secuestrado por la violencia que reina en las calles, así como la violencia que el pequeño Billy encuentra, más tarde, detrás de las paredes de un claustro religioso, con consecuencias muy traumáticas para él y su hermano pequeño Ricky. Una vez que superamos la mitad del film es cuando se desarrolla la brutal cacería que el asesino vestido de Santa Claus desata por las calles, dando rienda suelta a la locura que lleva guardada tantos años. La narración, las desconcertantes situaciones, la música empleada, todo se alinea de manera efectiva. La película asume su condición de slasher clásico, y aborda completamente la violencia, el gore artesanal, los personajes que son víctimas intercambiables y los policías torpes. Toda una serie de situaciones que llevan de una tragedia a otra.

El director Charles E. Sellier tiene en su filmografía sólo cinco películas como director, y esta es sin duda la más célebre. Valorado por sí sólo, es un slasher de bajo presupuesto interesante y logrado. Sus filmes posteriores son la cinta de acción "Anihilators", una producción bastante discreta que parece un episodio largo de la serie "A-Team", y la comedia "Snowballing". Ambos no tuvieron mayor repercusión.


NO ABRIR HASTA NAVIDAD - DON´T OPEN TIL CHRISTMAS

En este caso tenemos un slasher británico. Una película de género en toda regla, con violencia gráfica, asesino enmascarado, escenas urbanas de pesadilla (qué sórdida se ve Londres), y las correrías policiales para descubrir y detener a un misterioso ejecutor de señores vestidos de Santa Claus, en plena época navideña. Estos elementos se desarrollan bien en unas ocasiones y en otras no tanto. La narración presenta unas elipsis algo bruscas, que me llevó a creer que me había perdido de algo, en más de una ocasión. Asimismo, las actuaciones son correctas, sin mayor relevancia. Y la identidad del villano es de sencilla resolución. Nuevamente tenemos el caso de un enfermo mental que desarrolló una fobia u odio a la figura de Santa Claus, a causa de un terrible hecho de la infancia. En favor de la película diremos que es muy dinámica en su conjunto, que recrea una atmosfera urbana inquietante y sórdida, y, asimismo, la violencia del género se cumple en justa medida. Además, se puede apreciar un musical protagonizado por la bella Caroline Munro, tan guapa y encantadora como siempre; lástima que le arruinen la presentación.

Es la única película del director Edmond Purdom, quien ante todo es un actor británico de larga trayectoria, desde los años cincuenta hasta principios de los años dos mil. Falleció en el año 2009. Destaca su participación en películas de época, como "The Egyptian", "Nefertiti queen of the Nile", y otras. En el horror, participó en el clásico film del director español Juan Piquer Simon. "Mil gritos tiene la noche", realizada por los mismos productores de "Don´t open til christmas", y también se le puede ver en maravillas del cine italiano como "Ator el poderoso". "2019, tras la caída de N.Y.", o "El día negro", una buena película de suspenso con una buena actuación de Franco Nero. En la película que dirigió también se reserva un papel, como el inspector de policía asignado al caso, un rol que lleva correctamente, aunque algo desaprovechado, creo yo.

Feliz Navidad ¡



lunes, diciembre 22, 2025

Navidades de terror en los ochentas

En el año 1974 la película de Bob Clark, "Navidades negras" saltó a la fama con su novedosa propuesta, todo un referente para los siguientes trabajos de cineastas como John Carpenter, nada menos, y se convirtió en título de culto. Sin embargo, fue en los años ochenta cuando el terror navideño estalló en los cines en forma estrepitosa. Es curioso que en esta década fueron lanzados casi de manera atropellada una serie de películas de horror dentro del subgénero slasher que se ensañaban con las fiestas navideñas, y en modo muy especial con su figura comercial más representativa, como lo es el bonachón Santa Claus o Papá Noel para Latinoamérica. Puede ser entendido como una crítica al mercantilismo que envuelve una fiesta cristiana, pues, si, obviamente. No obstante, hubo ocasiones en las cuales tal o cual propuesta iba más allá, con resultados muy interesantes.

Bueno, aquí tenemos una pequeña selección de títulos muy ejemplares de aquella ola de horror que alcanzó niveles de popularidad alarmantes, al menos en Norteamérica:

- To all goodnight (enero de 1980)

- Christmas evil (diciembre de 1980)

- Silent night, deadly night (noviembre 1984)

- Don´t open till christmas (diciembre 1984)

- Silent night, deadly night 2 (abril 1987)

- Silent night, deadly night 3 (noviembre 1989)

Para que la entrada no me salga muy larga, vamos con las dos primeras.


FELIZ NOCHEBUENA - TO ALL GODNIGHT

Un buen día, el actor David Hess, rostro reconocido como el maloso de "Last house on the left", la obra de culto del director Wes Craven, se reunió con el también actor Alex Rebar, autor de varios guiones para películas, pero mejor recordado como el protagonista de esa obra de culto que es "The incredible Melting Man", una bizarra serie B que vale mucho ver. Ambos deciden llevar a la pantalla una historia de la cual Rebar firma el guion y Hess se pone tras la cámara, en lo que sería su primera y única experiencia como director de un film. El resultado de aquella aventura es una película, la cual vista hoy en día podríamos llamar interesante y fallida al mismo tiempo.

La película "To all goodnight" fue filmada en diez días para su lanzamiento en enero de 1980, de acuerdo a imdb, wikipedia y sus referencias. Siendo la primera realización de David Hess es comprensible su estilo amateur y el apresuramiento en ciertas decisiones, así como la falta de recursos que impiden una mejor cinematografía. En líneas generales, la historia sobre el ataque brutal de un Santa Claus en la noche de navidad, al interior de un internado de estudios, está bien planteada, aunque contiene momentos que se hacen eternos y presenta personajes de trazo sencillo, como la final girl, el nerd buena gente, la loca que se vuelve bailarina, además de no contar con actuaciones especialmente destacables.

Sin embargo, se trata de una de las obras precursoras del género slasher, es decir, forma parte del legado que años más tarde permitió al director Wes Craven, ya citado, y al guionista Kevin Williamson concebir la apoteosis del terror de los años noventa que fue la película "Scream". De hecho, "To all goodnight" es el típico slasher muy al estilo de Craven: desarrollado en ambiente casero de espacios cerrados, correrías entre habitaciones, y un asesino de misteriosa identidad, cuya resolución sospecho que ha llenado las notas de estos realizadores. Y en este caso puntual, esa trama secreta también recuerda al otro slasher fundacional, realizado por otro colega tanto de Craven como de David Hess, como lo es el señor Sean S. Cunnighan, y su film "Friday the 13th", estrenada en aquel año 1980 tan solo unos meses después. ¿Musas en la misma sintonía? ¿casualidad? lo desconozco. 

Por ello, ver "To all goodnight" es de condición obligatoria para apreciar estas movidas de la evolución, no ya sólo del Santa Claus asesino, sino del género en su conjunto.


NAVIDAD SANGRIENTA - CHRISTMAS EVIL

Lewis Jackson es un realizador de cine norteamericano cuya filmografía se compone de tres títulos como director. Las dos primeras películas que realizó en los años setenta hoy en día son películas perdidas, de las cuales se pueden encontrar por internet tan solo los posters publicitarios. Su última película se estrenó en el año 1980, y es una obra que escribe y dirige, titulada "Christmas evil".

La producción del film corre a cargo de la compañía productora del mítico Edward R. Pressman, y es distribuida en los cines norteamericanos por la Cannon Film.

"Christmas evil" es una película que se distingue de otras cintas de horror navideño simplemente porque no es una película de horror, algo que el mismo director ha señalado. Es más bien, una comedia negra con tintes propios del slasher de aquellos años, que convierte a Santa Claus en una figura inquietante. No obstante, se trata de una obra que se toma muy en serio su discurso, en contra del capitalismo que pervierte el mensaje navideño, y que desfigura la unión familiar y las relaciones entre las personas.

Aunque, en este caso, el mensaje en el film es proclamado por un sujeto trastornado desde la infancia, cuando descubre en su propia casa que la ilusión de la Navidad es un engaño terrenal y pecaminoso, lo cual produce en él una ira que estalla en su tediosa adultez, en medio de una crisis existencial que le lleva a perder la razón. El protagonista se convierte en un Santa Claus asesino, y como punto de vista de la narración nos invita a conocer sus inquietudes mientras recorre la noche, premiando a las buenas personas y castigando a quienes considera han hecho el mal. La persecución policiaca se desata, haciendo todo más intenso, hasta sorprendernos con ese final deslumbrante.

Un buen momento de la película es la secuencia en la cual este Santa Claus participa en una celebración privada de Noche Buena, al interior de un local lleno de gente. Alegría y mucha tensión al mismo tiempo. Muy bien logrado.

El elenco de actores es bastante competente. El actor Brandon Maggart asume el rol del lunático Harry Stalding de manera convincente, lo mismo que el actor Jeffrey DeMunn, como su hermano Phillip. Este último, hoy en día es un veterano de larga filmografía, de la cual basta mencionar dos títulos: "The Walking Dead" y "The Mist", como buenos ejemplos.

De todo lo anterior se desprende que "Christmas evil" es una película bien lograda, que comparte estética y envoltura con el cine de terror navideño, pero es cine de autor con un argumento que invita a cierta reflexión.

Feliz Navidad.