Internet se ha convertido en "la sala de peligro" para quienes buscan experimentar la narración audiovisual, es decir, tal cual ese lugar donde los mutantes de la llamada "casa de las ideas" experimentan diversas posibilidades para alcanzar todo su potencial. Las redes son los escenarios virtuales donde se están desarrollando nuevas propuestas de ficción, muchas de ellas innovadoras, y, al mismo tiempo, deudoras de viejos modelos narrativos de la cinematografía clásica de toda la vida. Justamente esto es lo mejor, viviendo tiempos donde la oferta fílmica para la cinefilia vive con gran disponibilidad, como nunca había ocurrido.
De este modo, la historia que da origen a la nueva sensación cinematográfica del momento es sin duda de las más singulares, como digno producto de su tiempo. Porque se trata de una idea nacida de un "creepypasta", es decir, el relato de miedo nacido en internet. De padre anónimo, el llamado "backroom" se extendió durante siete años por toda la red, en la forma de cortos videos tétricos, pero con la estética de un clásico videojuego. Incluso, el viejo Wolfenstein, el cual he jugado en los venerables años noventa, tiene mucho del formato que aquí se propone. Sin embargo, de todos estos videos creados en internet, sin duda quien se tomó el trabajo en serio fue el youtuber del canal Kane Pixels, quien realizó una serie de cortos basados en esta idea, contando relatos escalofriantes, pero con una dedicación y un desempeño muy admirable, sabiendo luego que se trataba del aspirante a cineasta de nombre Kane Parsons, quien empezaba esta aventura a los dieciséis años. Hoy en día, ese aspirante ya es un realizador y un director de Hollywood exitoso, gracias al triunfo merecido de su primer largometraje.
La productora A24, sin duda es una de las más arriesgadas productoras y distribuidoras que le queda a Hollywood hoy en día, en estos tiempos de franquicias, sagas, remakes, compras de licencias, es decir, movidas millonarias que buscan maximizar cifras con mínimo riesgo. Esta productora toma la decisión de apostar por una propuesta fílmica minimalista en comparación, realizada por Kane Parsons, convertido en el director de cine más joven de la historia con sus veinte años cumplidos, al menos así es como se asegura y que yo sepa, ya que en esta línea recuerdo el caso de John Singleton, que debutó en la dirección con la cinta "Los dueños de la calle", un drama urbano bien conseguido, en el año 1991, a los 23 años.
El joven Parsons recibió el apoyo de la premiada empresa productora, contó con la colaboración en el guion de Will Sodik, proveniente de la televisión en series como "Westworld" o "Ash vs Evil dead". La producción quedó a cargo de, entre otros nombres, grandes realizadores como Osgood Perkins, Shawn Levy y James Wan, todos dispuestos a poner de su parte. Se informa que el presupuesto alcanzó los diez millones de dólares, algo mínimo para una producción destacable y en medio de otros productos que sobrepasan los cien millones, fácilmente. Con todo, la cinta alcanzó el numero uno de la taquilla en el mundo, y a la fecha, tras casi tres semanas, se mantiene vigente en las salas de cine, incluso en las de mi barrio.
Nada de esto es gratuito o producto de la buena fortuna. La historia que la película cuenta es sólida, aun siendo un relato lleno de incógnitas y misterios no resueltos, lo cual hereda en buena forma de su formato de origen. Por supuesto, esta es la propuesta para descubrir un nuevo universo: apenas vislumbrado a través de una fisura de la realidad, descubierta por accidente en la pared de un viejo edificio. Esta es precisamente, la premisa central de la trama, a la cual se añade, muy acertadamente, la historia de sus protagonistas: dos personas cuyas perspectivas de la realidad lucen bastante decadentes, en las cuales se esfuerzan a diario por cumplir sus roles en sus respectivas ocupaciones. Por supuesto, el encuentro con lo inesperado y lo extraño desafía su visión racional, con respuestas a sus inquietudes las cuales jamás hubieran imaginado.
Aquí es donde podemos destacar el guion bien elaborado, la participación de un elenco de actores muy reducido, pero sobre todo muy competente. No es de extrañar pues tenemos el protagonismo de dos de los más sólidos actores del cine actual, como son el inglés Chiwetel Ejiofor, un buen actor de larga trayectoria, nominado al premio Oscar por su actuación en la cinta "12 años de esclavitud", aunque yo lo recuerdo con alta estima como el gran villano de "Serenity", la gran película de la serie "Firefly", con una actuación muy destacable para mi gusto.
La otra gran figura es la bella, talentosa y encantadora actriz noruega Renate Reinsve, cuya imagen adoramos, dicho esto con todo respeto, desde que la vimos en el film "La peor persona del mundo", una muy buena película del director Joachim Trier, y por supuesto, en "Valor sentimental", donde la actriz repite con el director y recibe una nominación al premio Oscar como mejor actriz del año. No ganó, pero qué importa, para mí lo logró. Es una actriz que ha demostrado en sus distintas caracterizaciones una sensibilidad muy admirable, y un talento dramático excepcional. Y como toda buena actriz, no tiene problemas con el género fantástico en el cual ha incursionado en dos ocasiones, como ocurrió en "Handtering av udøde", en español "Descansa en paz", que va sobre muertos revividos, aunque en un tono más dramático que terrorífico, lo cual resulta en una propuesta diferente. "Backrooms" es su segunda incursión en historias sobrenaturales, esta vez en forma más contundente. Sin duda, su trabajo y el del actor Ejiofor son parte de lo más destacable dentro del film, sosteniendo el relato delirante en modo convincente y cautivante.
La propuesta terrorífica de esta producción no decepciona. El entorno fantástico no deja de ser algo en esencia visto o imaginado mil veces, desde los tiempos de "Alicia en el país de las maravillas", por mencionar un título célebre. Cruzar la frontera de la realidad que nos rodea y descubrir nuevos entornos, sólo para experimentar un lugar de naturaleza ominosa. Pudo ser el parque de atracciones favorito de H.P. Lovecraft, semejante a sus escenarios de sueños abominables. O cualquier laberinto terrorífico propuesto en más de un relato. Lo novedoso se encuentra en su estética, cercana al ambiente digital de cualquier monitor, con una frialdad y una sensación de vacío que transmite inquietud hacia lo desconocido. No obstante, "Backrooms" se reserva sorpresas que nos recuerdan que estamos ante un relato de horror, y que se siente muy digno en ciertos momentos que nos remiten a dos títulos del horror clásico de toda la vida; no mencionaré cuales para no estropear la sorpresa del tercer acto. De todos modos, aquello que llaman "terror liminal" no deja de ser un recurso del cine de terror de toda la vida, desde los tiempos de "El gabinete del doctor Caligari" y el expresionismo alemán de lo sobrenatural, con escenarios de geometría imposible. Es decir, todo resulta una renovación visual de varias expresiones del cine de género, muy lograda y totalmente fascinante para los espectadores actuales, lo que devuelve el entusiasmo por las salas de cine.
"Backrooms" es un mundo por descubrir tal cual, pero, sobre todo, es una carta de presentación auspiciosa de su joven realizador, quien ha demostrado tener el talento de sobra, confiamos en ello. Buen año de películas está resultando este 2026.
