martes, mayo 27, 2008
Holocausto (1976)
domingo, mayo 18, 2008
La leyenda de la Casa Infernal (1973)
La presentación de los personajes se desarrolla muy correctamente, dando a conocer los motivos de la extraña misión, la cual se concreta reuniendo a sus cuatro integrantes en el portón principal de la mansión. Una vez que han ingresado al inmenso salón oscuro y desolado, la narración recorre los distintos rincones de la construcción, una escenografía al más puro estilo clásico, de colores oscuros, grises y rojos intensos, sin dejar de lado la constante presencia de sombras en cada plano, que logran una atmosfera agobiante, y que parecen ocultar una misteriosa presencia. Apenas uno de los momentos con mayor iluminación, la secuencia de la gran cena sirve de marco para los detalles cada vez más reveladores acerca de la naturaleza del personaje que allí residió alguna vez. Es aquí donde se ponen de manifiesto en forma más clara los distintos caracteres de los cuatro investigadores allí reunidos.
Los eventos que se desarrollan a lo largo del film son narrados por el director en forma eficaz, más aún en sus momentos destinados a la inquietud y sobresalto. Logra una atmosfera perturbadora al interior de aquellas habitaciones o en el gran salón principal, destacando notablemente como un elemento de suma importancia el aspecto sonoro, que incluye ruidos, golpes y gritos que parecen provenir de otra dimensión, ello gracias al trabajo destacado de Delia Derbyshire y Brian Hodgson. Los efectos visuales que despliegan ataques violentos de objetos inanimados contra los personajes, fuertes ráfagas de viento y ataques invisibles de una fuerza inexplicable que lanza los cuerpos a metros de distancia estuvieron a cargo de Roy Whybrow y Tom Howard. La fotografía fue obra de Alan Hume, entre cuyos créditos figuran su labor en películas para la productora Amicus como "Dr. Terror House of Horrors" o "From beyond the grave". La dirección artística fue realizada por Robert Jones, un especialista salido de la mítica Hammer Films y que formó parte de títulos como "Un millón de años antes de Cristo", "Slave girls", "She, la diosa de Fuego" y la clásica "La máscara de la Muerte Roja".
Quizás, a modo de único reproche, se puede decir que en el guion se nota la actitud un tanto vacilante de algún personaje como es el caso de Benjamin, quien supuestamente estuvo a punto de perder la vida en aquel escenario pero que no muestra mayor inquietud o temor al volver, y por el contrario, hay un momento en el que se muestra incrédulo ante la desesperación de Florence, atacada por el maligno espíritu, cuando por el contrario debería ser el más convencido de todos ellos respecto de la maldad que allí habita.
Eso sí, es innegable la capacidad de John Hough para impresionar, logrando varios de los mejores momentos del cine de terror sobrenatural que se hayan visto. El film en su conjunto es una brillante realización. Cabe mencionar algunos de los más angustiosos momentos, como la manifestación del poder de Belasco en plena cena; el ataque sexual a las protagonistas, con dos momentos seductoramente terroríficos; o el contraataque de Barrett por medio de su increíble máquina aniquiladora de espectros. Más delirante no puede ser. Y por supuesto, tenemos el impactante final con su sorprendente revelación.
"La leyenda de la Casa Infernal" es un clásico indiscutible y una buena muestra de la labor de un realizador como John Hough, quien pese a su talento fue muy poco lo que hizo posteriormente, más allá de una reaparición en los 80`s con films como "El Incubo", "Aullidos 4" o "American Gothic", películas interesantes, pero de éxito discreto, hasta desaparecer sólo para volver en algunas producciones para la televisión y el mercado de video. Al menos, a quienes nos encanta este tipo de películas no dejaremos de reconocer que alguna vez fue un inspirado realizador, como pocos.
jueves, mayo 08, 2008
Hasta el viento tiene miedo (1968)
Uno de los mejores exponentes del cine de terror hecho en Latinoamerica es este clásico del cine mexicano, el cual lleva el singular y curioso titulo de "Hasta el viento tiene miedo", una frase que pareciera surgir de las expresiones populares de la gente que suele contar historias de "aparecidos" o "almas en pena", como corresponde a los mitos fantásticos que tenemos en ésta parte del mundo. Apreciamos el cine mexicano y lo valoramos en su época de oro, alla por los años 50´s y 60´s, al resultar tan prolífico y cautivante en muchas de sus obras, y lleno de notables figuras. Restringiéndonos a nuestro tema, vemos que éstas producciones no dejaron de lado el género fantástico, contándonos las aventuras de audaces héroes como El Santo, Blue Demon, Kaliman, o la recordada Momia Azteca. Peliculas que hoy en día son piezas de culto para cinéfilos que añoran el cine hecho con entusiasmo y sobretodo muchas ganas de maravillar con pocos recursos técnicos, lo que marcó el estilo de muchas de éstas realizaciones. Por supuesto, el género del terror, tan apasionante como resulta, no podía faltar, y a los esfuerzos de directores como Juan Bustillo Oro ("Dos monjes"), Fernando Méndez ("El ladrón de cadáveres"), René Cardona ("La llorona") y otros, se sumó un talentoso cineasta que supo tomar lo mejor del relato clásico propio del cine gótico europeo y logró trasladarlo a ambientes y lugares reconocibles de su entorno. Nos referimos a Carlos Enrique Taboada, convertido en uno de los más interesantes directores y guionistas mexicanos, a quien el cine de terror le debe una tetralogía de peliculas que incluye la cinta de nuestro titulo, ademas de "El libro de piedra" (1969), "Mas negro que la noche" (1974) y "Veneno para las hadas" (1984). Demás esta decir que su apreciación se hace muy obligatoria.
Taboada realiza otra variante del clásico cuento sobre fantasmas, pero con el debido tratamiento y modernización necesarias para lograr un relato con identidad. Aqui tenemos la presencia de un fantasma que merodea por el terreno de un viejo instituto, principalmente en una torre oscura, y que tambien se desplaza por los alrededores de un inmenso jardin. Al mismo tiempo, al interior del internado, somos testigos de una intriga que busca ocultar la verdad acerca de una tragedia ocurrida años atrás con una de las alumnas. Su directora, la profesora Bernarda, papel a cargo de la estupenda actriz Marga López, es quien oculta tras su autoridad y sus férreas medidas disciplinarias, el que trascienda aquel hecho que considera un accidente. Una bella y joven alumna de nombre Andrea, muy apreciada por Lucia, la maestra asistente del internado, pierde a sus padres en un accidente mientras ella permanecía recluída en el internado. La directora Bernarda le prohibe salir del lugar, considerando que todo se trata de una mentira. A causa de ello, Andrea se sumerge en una honda pena y se refugia en lo alto de la torre, donde se suicida ahorcándose en la noche. Ahora, el espectro de Andrea ronda el edificio, y misteriosamente ha centrado su atención en Claudia, una joven estudiante del internado quien se ha visto atraída hacia la torre, ante el temor de ambas maestras.
Por otro lado, la historia se toma su tiempo en mostrarnos la conducta desenfadada de las jóvenes estudiantes al interior de sus aulas y en sus habitaciones, lo que incluye el apreciar una secuencia de baile, y un strip tease no consumado por parte de Kitty, la más inquieta de las alumnas, y que realiza ante la mirada escandalizada de sus compañeras. Esta divertida situación parece desviar el relato de su tema central, pero en realidad no hace más que dejar en claro la doble moral que flota en el ambiente, donde las maestras mienten y ocultan secretos; y las chicas tambien comparten muchas cosas, y guardar el secreto es algo común entre ellas, de ahi que el personaje de la alumna que gusta del chisme y la acusación, sea objeto de rechazo y tambien se vea amenazada por el grupo, si es que no mantiene su boca cerrada ante la maestra Bernarda, quien a su vez obliga a su asistente Lucia a callar la verdad. Por cierto, en ésta secuencia de baile, Taboada devuelve a los protagonistas a su pesadilla en forma certera y directa. Y es que el fantasma de Andrea es practicamente una de ellas.
