En el siglo XIX, en medio de una llanura desolada ubicada en Nuevo México, se hallan dos pequeñas e indefensas cabañas. En una de ellas vive Lizzy, una joven mujer, quien llegó a estas tierras en compañía de su esposo Isaac estando embarazada. Sin embargo, en medio de una terrible noche, Lizzy perdió a su hijo al momento del parto, algo que la hunde en una profunda tristeza. La cabaña más próxima pertenece a sus vecinos Gideon y Emma. Al inicio, tras la llegada de Lizzy y su esposo, ambas familias fueron muy unidas, sin nadie más en kilómetros a la redonda en este paraje, el cual por las noches se hace muy siniestro. Pero la tragedia volvió a golpearlos, cuando Emma falleció de un disparo de escopeta.
Isaac y Gideon emprenden el traslado del cadáver a la ciudad, dejando a Lizzy sola en su cabaña durante unos días. En este periodo de tiempo, la joven empieza a notar una presencia inexplicable en el ambiente, con el sonido del viento cada vez más extraño, así como el comportamiento de los animales que rodean su cabaña. Atormentada mientras recuerda las tragedias ocurridas desde su llegada, Lizzy sabe que hay algo ahí afuera, y que ahora quiere acabar con ella.
"The Wind" es una película norteamericana dirigida por Emma Tammi, una realizadora que hoy en día es reconocida por haberse hecho cargo de manera exitosa de las dos películas de la saga "Five Nights at Freddy´s", basadas en el famoso videojuego. Sin embargo, su debut en el largometraje para la gran pantalla se dio con esta obra en el año 2018, consolidando un aclamado recorrido por festivales y proyecciones limitadas. Genial, porque el relato que propone es sin duda cautivante, a partir de un guion de la escritora Teresa Sutherland.
La película nos cuenta una ficción con carácter sobrenatural, ambientada dentro del marco histórico de fines del siglo XIX, y en una región geográfica particular, un territorio alejado del progreso que se alzaba ante el cambio de siglo y la llegada de nuevos tiempos, es decir, un entorno completamente cambiante. Hasta aquí llegan una pareja de esposos, quienes se trasladan a este paraje desolado, como un lugar destinado para aquellos que huyen de la vida en la ciudad, y que encuentran antiguas tradiciones y mitos que parecen seducirlos. La fe cristiana converge con la creencia en seres mitológicos y criaturas de concepción fabulosa.
La directora Emma Tammi nos describe esta situación a través de una puesta en escena muy destacable, donde la visión panorámica de un paisaje desolado parece envolver a un pequeño grupo de personajes, donde destaca la figura de Lizzy, la joven esposa quien se muestra indefensa ante la atmosfera que la rodea. Tanto de día como de noche, surgen figuras y sombras amenazantes que la acechan, y que llegan a atacarla. En forma lograda la película expone estas situaciones de carácter sobrenatural e inexplicable, cuyo misterio busca resolución en una figura maléfica que habita en este territorio, mientras se hurga en la memoria de la protagonista, con su constante uso de flashbacks para describir los hechos previos a su situación actual. Si bien es cierto, hay momentos en los cuales los cambios temporales pueden confundir al espectador, una vez metido en el juego y entendida la propuesta el relato resulta comprensible.
La actuación de la protagonista, la actriz Caitlin Gerald, quien luego figura en IMDB como Kit Goldsmith, es sin duda un trabajo excepcional, y es una gran fortaleza de la película. La joven actriz logra dar vida a Lizzy de manera convincente, reflejando toda la travesía que recorre su estado mental, desde la inicial calma de la vida en pareja, hasta su atormentada situación al frente de las extrañas e inexplicables amenazas que enfrenta en solitario. Su rostro nos muestra el miedo, las dudas, el desconcierto y la furia que se apodera de ella en cada episodio de su tribulación. La actriz es el centro de cada momento, y como buena protagonista logra captar la atención durante todo el metraje, hasta su climática resolución. Sobre esto, quizás esa revelación del misterio puede resultar previsible, o lucir premeditada. A pesar de ello, los distintos momentos que construyen el relato en su conjunto están dirigidos con eficacia, lo cual brinda la solidez necesaria a un largometraje convincente.
"The Wind" es sin duda uno de los mejores weird western del siglo XXI, el cual logra combinar en forma efectiva el drama y el tormento de su protagonista, la cual transita desde la vulnerabilidad hasta la fortaleza, dentro de un entorno acechado por fuerzas desconocidas, con terribles consecuencias. La película despliega un reducido número de elementos, siendo una puesta en escena minimalista, con algunos momentos donde el trucaje visual y los efectos de sonido resultan básicos y muy efectivos, cuando construyen momentos de intensidad bien conseguidos. El desenlace revelador y de connotación poética concuerda con este escenario de puro vacío existencial, como el punto final para el sufrimiento humano en esta tierra.

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