En Texarkana, ciudad la cual reconozco por una canción de R.E.M., cada noche de Halloween se celebra con la proyección en autocine de la película "The Town That Dreaded Sundown" del año 1976, dirigida por el cineasta Charles B. Pierce. Esta mítica cinta nos cuenta sobre la ola de crímenes ocurridos en esta ciudad durante los años cuarenta, cometidos por un misterioso asesino el cual no pudo ser identificado. Casi cuatro décadas después, estos terribles sucesos aún son recordados por los antiguos habitantes, mientras que las nuevas generaciones convierten el recuerdo en una celebración de la cultura pop local. Sin embargo, este año, la noche de Halloween vuelve a ocupar los titulares de la prensa cuando ocurre el regreso del "Asesino Fantasma", el cual ataca a una joven pareja de enamorados, dejando una nueva víctima tras un horrible espectáculo en medio del bosque. Perturbada y solitaria, Jamie es la única sobreviviente del sangriento hecho, y decide averiguar el secreto del inmortal asesino que ha regresado al pueblo.
¿Remake?: No. ¿Secuela?: No, exactamente no. Entonces, ¿cuál es la propuesta de esta película, realizada en el año 2014 por el director Alfonso-Gomez Rejon, sobre un guion escrito por Roberto Aguirre-Sacasa, a partir del guion original del año 1976, del autor Earl E. Smith, y producida por el reconocido Jason Blum y la figura de Ryan Murphy, cuya exitosa serie de televisión "American Horror Story" ha completado trece temporadas? Gran pregunta nos queda.
Se trata de un experimento muy interesante. En principio, la producción planteó el remake habitual de un film de horror clásico, pues Ryan Murphy es muy fan del film del año 1976. Sin embargo, el desarrollo de la idea dio paso a una nueva propuesta: la seudo secuela, donde fuera posible aplicar cierto meta-lenguaje, para convertir la vieja película en parte de un nuevo universo: uno donde el misterioso enmascarado, el "Asesino Fantasma", como se le llama, se convierte en un villano muy cinematográfico, un personaje digno de los viejos slashers, el cual regresa décadas después para sembrar el pánico en los habitantes de Texarkana.
La película de 1976 fue sin duda una apuesta muy singular, un film que hoy es un ejemplo digno del cine de horror llamado proto-slasher, con diseño y rasgos que preconfiguran la gran explosión de cine de horror ocurrida en los años ochenta. Pero, sin alcanzar el gran nivel de violencia descarnada, y mostrando un tono burlón en su retrato de la ineficacia en la que caen las autoridades locales, cayendo en la comedia negra, lo que no cuadra con una historia supuestamente basada en hechos reales muy terribles.
La nueva versión, llamémosla así, realizada en el año 2014 corrige esto y expande la propuesta, pues plantea una realidad aún más terrorífica, con el regreso del "Asesino Fantasma" muchas décadas después, cual Jason o Michael Myers inmortales. Como una maldición que cae sobre el pequeño y humilde pueblo al interior del gran país, donde la iglesia local culpa a los jóvenes por la presencia maligna que parece apoderarse del ambiente. ¿Acaso hay algo sobrenatural aquí, o es una maldad muy terrenal la que ha hecho acto de presencia? Es algo que pretende descubrir la investigación llevada a cabo por la joven protagonista, encarnada con solvencia por la actriz Addison Timlin. El director Gomez-Rejon también nos dice que la policía local es ineficaz en su labor, a la cual suma a la policía federal. Sin embargo, lo hace con mayor discreción, o digamos con menos ruido, para conducir todo con la seriedad que los hechos requieren, en lo posible.
Esta secuela ocurrida en una dimensión paralela, a la cual asistimos en primera fila, despliega momentos de violencia muy efectivos, hábilmente diseminados durante el metraje, en medio del desarrollo de la investigación llevada a cabo por la joven Jamie y su oportuno colaborador. Este protagonismo juvenil nos recuerda que el guionista Robert Aguirre-Sacasa fue el encargado de la serie "Riverdale" y de su spin-off "Chilling Adventures of Sabrina", experto en aventuras que reflejan el mundo juvenil. Además, el tono de la investigación recuerda más a cierto tipo de films basados en hechos reales, como "Zodiac" o "The Alphabet Killer", quedando muy dignamente a media tabla entre ambos ejemplos, siendo la obra de David Fincher el modelo mayor, obviamente. El tipo de relatos donde las indagaciones juegan una carrera contra el tiempo, mientras la violencia siembra cadáveres cada noche.
El film impone su carácter de ficción, pues los hechos reales referidos se desconfiguran hasta hacerse casi irreconocibles, cambiando nombres, dando mayor teatralidad al villano, alterando los tiempos y jugando con personajes ficticios, como el supuesto hijo del director de cine Charles B. Pierce, clave para la resolución del caso. El elenco de actores es acertado en sus labores, lo que no es de extrañar al contar con figuras tan respetables como el actor Gary Cole, la actriz Veronica Cartwright, el actor Anthony Anderson, los veteranos Edward Hermann y Ed Lauter, ambos de larga trayectoria, muy reconocibles, Spencer Treat Clark y Joshua Leonard, este último es el actor recordado por la mítica "The Blair Witch Project", y es genial verlo por aquí.
Una buena opción para estas terroríficas noches; una apuesta muy efectiva que sin duda merece mayor reconocimiento. Feliz Halloween.

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