Bueno, ya sé que a éstas alturas de la vida se ha dicho todo sobre "REC", película estrenada en España en el año 2007, pero de todos modos quería escribir algo sobre ella, que me ha encantado ahora más que por fin la he visto en pantalla grande.
"REC" es sin duda una de las mejores cintas de horror realizadas en España, y yendo más allá, una de las mejores cintas de los últimos años en lo que se conoce como el cine de zombies. Dentro de sus mayores logros cabe señalar que la película, en su gran entusiasmo por resultar una obra memorable para todo fanático del horror, no duda en tomar elementos del cine fantástico más entrañable: desde los ya referidos zombies provenientes de la vertiente romeriana, pasando por los demonios que un joven Lamberto Bava llevó a una fiesta de cumpleaños, pero en este caso bajo una posesión demoniaca que luce como explicada por Sam Raimi, y, por supuesto, hasta los infectados puestos en carrera por Danny Boyle y los muertos vivientes renovados por Zack Snyder.
No tenemos duda de esto, siendo sus jóvenes directores, Paco Plaza y Jaume Balaguero, dos de los más curtidos realizadores del actual cine fantástico español. Sus respectivas filmografías demuestran el gran afecto que ambos sienten por los mitos terroríficos bajo sus muchas formas; desde el paralelo que existe en sus trabajos, explorando el lado oculto de las sectas en obras como "El segundo nombre" hecho por Plaza y "Los sin nombre" de Balaguero, ambos inspirados en relatos de Ramsey Campbell, y recorriendo los temas sobrenaturales de las leyendas antiguas como en "Romasanta" y el tema fantasmagórico en filmes como "Frágiles" o "Darkness". Las obras de ambos directores, nuevamente bajo la producción de Julio Fernández, por fin encuentran un punto en común, más allá de figurar dentro de los episodios de las "Historias para no dormir", y en esta ocasión logran su mayor expresión cinematográfica en un experimento fílmico arriesgado, pero de resultados muy satisfactorios.
La película es una nueva producción que apuesta por expresar la ficción bajo los términos visuales más realistas posibles, asunto que asumimos, bajo la limitación de nuestros conocimientos, como un tema iniciado modernamente por un film como fue "Holocausto caníbal" de Ruggero Deodato, y la leyenda de lo que se llamó el cine snuff, que pretendía ser la grabación casera del lado más brutal del ser humano, buscando el mayor impacto en el espectador. En los noventas, la iniciativa del cine independiente capitalizó este recurso en una obra que marcó historia en el cine de horror: nos referimos a "The Blair Witch Project", relato de amenazas sobrenaturales con atmósfera lovecraftiana en medio de los bosques norteamericanos. En la década actual la poderosa Hollywood asume la idea y la convierte en un producto como "Cloverfield", historia sobre un monstruo gigante que luce ya casi sin rasgos evocativos del kaiju eiga japonés. Finalmente, el terreno de los zombies es explorado bajo esta forma que emplea al cien por cien la cámara al hombro, la agitación nerviosa y la ausencia de música incidental, porque la fuerza de la imagen debe bastarse por si sola. Y es ahí donde la más reciente obra del padre de los zombies, George A. Romero en su "Diary of the dead" deambula, pues en medio de su discurso y crítica social la fuerza terrorífica del zombie queda como un sucio registro.
Plaza y Balaguero no pretenden dar una lección discursiva acerca de los medios de comunicación, al menos no a martillazos, porque el impulso voraz del camarógrafo está presente; además de ello, se concentran en el despliegue de horror que recorre cada rincón, cada uno de los pasajes y escaleras de un viejo edificio en medio de la moderna Barcelona. Y lo hacen empleando los recursos del documental periodístico, es decir, una simple cámara grabando todo en tiempo real mientras huye en una persecución que va cobrando las vidas de todos los presentes. La periodista y su camarógrafo se vuelven uno sólo, o, mejor dicho, casi inseparables, hasta donde el horror los lleve sin dejar de lado esa perversa curiosidad por retratar la imagen más terrorífica que pueda encontrarse a la vuelta de cada esquina.
El monstruo hambriento de carne humana, que multiplica su amenaza en forma interminable, luce muy realista, no sólo por el estupendo trabajo de maquillaje realizado por David Ambit y los efectos visuales de Inside FX, cumplidor y eficaz en sus apariciones oportunas en medio de la vertiginosa sucesión de hechos, sino también bajo la narración desarrollada linealmente, concadenada en forma adecuada en medio de una atmósfera de penumbras y sonidos intensos, gritos que retumban en las paredes de cada pasillo, mientras la figura del muerto viviente se lanza sobre cada una de sus víctimas, emitiendo también sus alaridos feroces e inhumanos.
Las actuaciones resultan efectivas, lo suficiente teniendo en cuenta la opción asumida por los directores por emplear actores no conocidos y hacerlos trabajar en medio de un rodaje con un guion a medias detallado, en la búsqueda de un mayor realismo para sus reacciones. Pero, justo por ello algunos diálogos y actitudes nos resultan no muy logradas: el policía nos queda muy inseguro y torpe a la hora de pronunciar sus diálogos, mientras que la reportera es toda una scream queen, pero poco más; estas actuaciones en una filmación plana y sencilla lucirían más sus deficiencias. Afortunadamente, el efectivo formato del film que pone mayor énfasis en el despliegue escénico de la cámara queda por encima de estos detalles. Destaca de todos modos el trabajo del actor Carlos Lasarte como uno de los simpáticos vecinos. Lasarte ya había trabajado con Balaguero en "Los sin nombre".
Finalmente, concluimos que "REC" es una experiencia fílmica intensa para cualquier espectador, y muy satisfactoria para todo fan del horror. De hecho, en palabras de sus directores, la película fue hecha por un par de fanáticos del horror para todos los fanáticos del horror.
Datos curiosos obtenidos del "Making of" (que los han puesto por tv):
- La idea nace una tarde, mientras ambos realizadores se juntaron para tomar unos refrescos
- Los bomberos están ahí como los personajes ideales en un contexto realista, pues se puede decir que son héroes verdaderos.
- El casting de la niña Jennifer fue el más difícil, pues debía ser una pequeña capaz de mostrarse muy violenta; los que vimos el film ya sabemos por qué
- El guion fue realizado junto con el escritor Luis Alejandro Bermejo
- "La niña de Medeiros" se hizo con el fin de convertirse en el personaje más emblemático de esta historia de horror.
