domingo, julio 12, 2026

Spiderman (2002)

 A día de hoy, la película "Spiderman" del año 2002 dirigida por Sam Raimi es la mejor adaptación cinematográfica del cómic creado por los autores Stan Lee y Steve Ditko en el año 1962, para la emblemática editora Marvel Comics. Como buen lector del cómic clásico, Raimi toma como principal referencia la legendaria primera etapa del héroe, y pone en imágenes el inspirado guion del gran David Koepp, que respeta en gran medida no sólo la apariencia física de los personajes, sino también aquello que los distingue y los define, como ocurre con Peter Parker: un joven estudiante de secundaria que brilla en el campo de la ciencia, pero que socialmente no logra encajar con los demás alumnos debido al rechazo a su actitud reservada, por lo cual se mantiene apartado y frustrado. El destino lo conduce al encuentro con una pequeña araña expuesta a experimentos, radioactivos en el cómic, de mutación biológica en el film. La picadura lo convierte en un ser de poder extraordinario, por lo cual asume la identidad del personaje más fascinante y popular del llamado Universo Marvel.

Como hemos dicho, la película toma como referencia la primera etapa de Spiderman, y nos presenta a la maravillosa galería de personajes que conforman esta serie de historias y que fueron definidos en estos números publicados allá en los años sesenta. Lo hace de manera respetuosa, y de la forma más fiel posible. Tanto los tíos de Peter, el interés amoroso, el mejor amigo, sus empleadores en el diario El Clarín, incluso la secretaria Betty Brant y el bravucón de la escuela Flash Thompson están presentes de manera lograda. Una vez puesto el marco adecuado, la historia que nos narra la película desarrolla la intriga del villano a partir de los acontecimientos narrados en la segunda temporada de la publicación, que empieza tras la marcha de Steve Ditko por diferencias creativas con Stan Lee, y da la bienvenida al dibujante John Romita Sr. El Duende Verde, el villano más representativo de Spiderman, con permiso del Doctor Octopus, entra en escena, y a pesar de su apariencia de traje experimental y casco de diseño, distinta a la figura más siniestra y digna de Halloween en las viñetas, cumple la papeleta gracias a la buena puesta en escena realizada. El tramo final pega un salto cualitativo hacia el célebre episodio de la etapa firmada en los cómics por el escritor Gerry Conway y el dibujante Gil Kane, lo que concluye el relato fílmico de manera contundente.

Sam Raimi, talentoso director que surgió del cine independiente de horror, como ya vimos en el post anterior, alcanzó relevancia de manera gradual gracias a su constancia y a su gran trabajo dentro de la mayor industria del cine como es Hollywood, con producciones cada vez más logradas: desde un trabajo tan personal como lo es "Darkman" en el año 1990, hasta su labor como hábil artesano para producciones hechas a la medida de las estrellas del cine de aquellos años, como son Sharon Stone en "The Quick and the Dead", Kevin Costner en "For love of the game", o el reparto estelar encabezado por la gran actriz Cate Blanchet en "The Gift". Llegado el nuevo milenio, Raimi ya no era sólo el director de culto de una trilogía de horror, sino que además había demostrado ser un realizador muy competente y un todo terreno. Columbia Pictures llevó a cabo la búsqueda de su director ideal para la gran producción de la película de Spiderman, que se llevaba acariciando desde hace años, y tras muchos nombres de realizadores barajados en las noticias de aquellos años, como Ron Howard, David Fincher o Chris Columbus, finalmente se anunció a Raimi como el director ideal para esta adaptación.

Y definitivamente Raimi fue el director ideal. La película consigue narrar un singular drama juvenil, pero sin caer en la inocencia de lo convencional en este tipo de historias, ya que sus protagonistas se encuentran en ese tortuoso camino hacia la adultez y los problemas de la vida moderna, con detalles que la vuelven muy creíble gracias a un desarrollo inspirado. Pero, sobre todo, el relato no escatima en la dureza de una aventura como esta, pues aquí el mal es perverso, cínico e implacable, y sobre todo, es capaz de cobrar vidas inocentes. El héroe enmascarado es la perfecta contraposición, pero para ello debe recorrer el camino del duro aprendizaje de la consecuencia de sus actos. Raimi tiene a su cargo un elenco de actores único, brillante, eficazmente elegido, donde cada artista cumple su rol de manera acertada, razón por la cual se han convertido en icónicos. Toby Maguire es el perfecto Peter Parker de la era Lee-Ditko: noble pero inseguro, incluso cargado de resentimientos los cuales debe ir abandonando a medida que alcanza a comprender el valor de la vida y el papel que lleva a cuestas. La bondad de Peter supera al miedo, y lo convierte en el héroe que la ciudad de New York necesita. Maguire es uno de los mejores actores de su generación, a pesar de ello su carrera no ha podido desligarse de este su más celebrado rol.

El elenco que acompaña al protagonista es perfecto. Mary Jane Watson con el rostro de la actriz Kirsten Dunst se ha hecho inolvidable. J.K. Simons como J.J. Jameson es el personaje del papel convertido en carne y hueso, no solo en apariencia sino también en actitud y maneras. Ben y May Parker, los entrañables tíos de Peter lucen encarnados con solvencia por los actores Cliff Robertson y Rosemary Harris. Betty Brant es la encantadora actriz Elizabeth Banks, y Joe Robbie Robertson es el actor Bill Nunn, estrella de la gran pelicula de Spike Lee "Do the right thing". El mejor amigo de Peter es Harry Osborn, papel a cargo del actor James Franco, quien últimamente da que hablar en redes sociales con su regreso a la actividad luego de años de desaparición.

Finalmente, el gran villano como lo es Norman Osborn, el Duende Verde, está a cargo del gran actor Willen Dafoe. Una figura de larga trayectoria, repleta de roles memorables de gran nivel. Al llegar a "Spiderman" ya era una figura consagrada debido a sus tremendas actuaciones en películas como "Streets of fire", "Live or die in L.A.", "Platton", "Last temptation of Christ", "Wild at heart", "Mississippi burning", y un largo etcétera. Dafoe debe lidiar con la histriónica maldad de su personaje, incluso bajo una máscara y un traje completo, pero los recursos del actor son magistrales para dar vida a ese ser lleno de locura y maldad oculto bajo una falsa etiqueta de distinción.

"Spiderman" de Sam Raimi desarrolla secuencias de acción perfectas, una edición imparable, una fotografía luminosa, y una narrativa que no desmaya, incluso en los momentos más íntimos de sus protagonistas, con diálogos creíbles, muy atinados para sus caracteres, lo que permite al espectador ganar aprecio por esto personajes, y seguirlos en la cadena de acontecimientos cada vez más explosivos. El trabajo de los actores es totalmente acertado, porque transmiten convincentemente el crecimiento de todos ellos en medio de la amenaza que los rodea.

La música de Danny Elfman es la mejor partitura de todas las películas de Spiderman a la fecha. Es memorable, distinguible, y está a la altura del gran personaje que es el admirado trepamuros. Es de extrañar que no se siga empleando para los demás filmes realizados, lo que debe obedecer a asuntos de los distintos reinicios que se han hecho del gran héroe.

Tras ver nuevamente este filme, considero que "Spiderman" de Sam Raimi es la mejor película de superhéroes que se ha realizado, por encima de "Superman" de Richard Donner porque esta película tiene dos asuntos memorables: la imagen icónica de Christopher Reeves como Superman, y el hecho de demostrar que los comics de superhéroes podían dar material para una superproducción de Hollywood, y por otro lado, mejor que "Batman the Dark Knight" de Christopher Nolan, porque, si bien esta es una gran obra, es una película donde la estrella es el villano, mientras Christian Bale no califica suficiente como el mejor Batman cinematográfico, siendo opacado por su antagonista. Por su parte "Spiderman" tiene en Tobey Maguire el más fiel retrato del personaje nacido en los comics, y es el absoluto protagonista del film. Esto sin desmerecer a los actores posteriores del héroe, quienes hacen un buen trabajo, pero en otra línea de relato, bajo otra relectura particular en cada caso, sobre todo en la más reciente versión del llamado UCM.

Sólo hay una película que puede competir con la calidad de esta entrega, y esa es "Spiderman 2" del año 2004. Pero esa es otra historia.


martes, julio 07, 2026

Muerte diabólica - Evil Dead (1981)

 Vista nuevamente "Evil Dead" de Sam Raimi, es evidente que esta obra es una magistral lección de cinematografía de principio a fin, en sus escasos ochenta y pocos minutos de duración.

La historia es concebida por su director Sam Raimi como un sencillo cuento de horror, convertido poco después en uno de sus primeros cortometrajes, muchos de los cuales comenzó a rodar antes de cumplir los dieciocho años. El corto en cuestión es titulado "Within the Woods" del año 1978. Inspirado plenamente por los relatos contenidos en "Los Mitos de Cthulu", esa catedral de las pesadillas escrita por el autor Howard Phillip Lovecraft en compañía de otros autores, y que sigue siendo fuente de las más inspiradas concepciones del llamado horror cósmico. Este trabajo fílmico se convierte en el correcto aperitivo de la obra mayor que da inicio a la brillante filmografía de Raimi, nacido en Michigan, EEUU, en el año 1959.

A día de hoy no me queda duda que "Evil Dead" es de aquellas películas que se encuentra a la altura de títulos como "Night of the Living Dead", "Texas Chainsaw Massacre" o "Halloween", en la manera en que cambiaron el género del cine de terror, en la influencia que ha ejercido en posteriores producciones y en la trascendencia alcanzada luego de cuarenta y cinco años, durante los cuales aún se sigue discutiendo y recordando sin ningún signo de agotamiento. Que los estudios de cine hoy en día la hayan convertido en otra de sus lucrativas marcas no evita que se reconozca que esta primera película y su magistral secuela pertenezcan al salón de la fama del horror más espectacular e ingenioso que se haya producido.

Como hemos dicho, "Evil Dead" es toda una lección de cine para quienes se atrevan a iniciar sus pasos en el camino de la realización fílmica. Con apenas 21 años, Sam Raimi controla totalmente la puesta en escena de su relato; hace un trabajo formidable con su elenco de actores, casi todos sin mayor experiencia en el cine, incluido su protagonista y socio del director, el gran actor Bruce Campbell, quien entonces apenas registraba una filmografía plena en cortometrajes. A su vez, tanto las cámaras, la iluminación, el ambiente, el sonido, y todos los demás aspectos son coordinados y puestos al servicio de la visión del realizador para dar vida a su terrible cuento.

Lo que hace Sam Raimi es construir una pesadilla en pantalla: con su elenco de actores, con su equipo técnico, en apenas algunos sets de filmación, la realidad tal cual la conocemos desaparece dejando en su lugar una serie de imágenes sacadas del más terrible festival de horrores. Donde un bosque cobra vida de la manera más artesanal, y aun así en forma muy efectiva; la pequeña cabaña se convierte en un espacio reducido donde seres demoniacos cobran vida en forma espectacular, dentro de sus cuatro paredes gracias a una cámara inquieta y muy invasiva en todos los espacios, por muy reducidos que sean. 

El director inicia su relato presentando a sus personajes en medio de diálogos bastante sencillos, lo suficiente para describirlos de manera puntual. No hay mayor énfasis dramático pues no lo requiere. Porque el punto de inflexión llega con el descubrimiento de una vieja grabadora, al lado de un libro y una daga: el llamado Libro de los Muertos y una reliquia antigua en la forma de una daga ceremonial. La grabación puesta en marcha deja oír la voz de un experto estudioso y su lectura de ciertos pasajes de un texto ominoso hallado en unas ruinas sumerias. Estas extrañas circunstancias desatan la maldad que acecha desde algún lugar oculto en el espacio y el tiempo.

De manera puntual, cada integrante del grupo de intrusos en esta cabaña es víctima de ataques sobrenaturales que se desarrollan sin piedad alguna. Hay una escalada gradual del horror, pero esta da inicio en un nivel bastante alto, a diferencia de las películas de terror más convencionales. Los personajes alcanzan un mayor protagonismo a medida que sufren los mayores infortunios como producto de la maldición desatada, y es ahí cuando los conocemos realmente. Bruce Campbell, en el rol de Ashley, o Ash para sus amigos, es quien pasa del total desconcierto que inmoviliza hasta el protagonismo que asume ante el horror que se presenta, como única manera de salvar la vida. Su actuación pasa de la discreción y pasividad a la violencia desatada más expresiva. Como suele ocurrir en los relatos lovecraftianos, el protagonista conjura la amenaza y alcanza una victoria de sabor amargo, o, en su defecto, falla en su intento y el mundo cae bajo la fatalidad de una maldad inconmensurable. Ese es el grado de la amenaza que se cierne sobre los protagonistas de "Evil Dead".

Como hemos dicho, el relato no tiene piedad, y desata la violencia sobre los cuerpos con mucho horror visceral, gore del más grotesco, maquillajes de pesadilla, y ataques de violencia que incluso no escatiman en algunas connotaciones sexuales, lo cual realmente sorprende por su desenfado. Raimi sabe mostrar el terror en el ambiente adecuado, con un trabajo de iluminación y sonidos muy efectivos. El llamado efecto "jumpscare", hoy en día tan usado y abusado hasta el cansancio, es empleado aquí por el director de manera ejemplar: directo, ingenioso, oportuno y sin tregua.

A estas alturas de la vida, queda claro que no habrá otra película como "Evil Dead" de 1981. Así como no hay otra película como "Evil Dead 2", casualmente porque el propio Raimi propuso una vuelta de tuerca donde el humor negro cobra el principal protagonismo, que ya asomaba en esta su primera obra. Asimismo, el director y escritor conduce la historia hacia ese otro mundo terrorífico apenas propuesto, abriendo la puerta hacia una dimensión donde la creatividad alcanza su mayor nota. Pero esa es otra historia.