Titulo original: Le viol du Vampire
Como bien se señala dentro de las frases publicitarias de este film, nos encontramos ante la primera película francesa realizada sobre el tema de los vampiros. Filmada en blanco y negro, y siendo en principio un cortometraje, esta obra dejó impresionado al productor Sam Selsky quien luego de apreciarla le financió un mayor trabajo, por lo que posteriormente le fue añadido un número de escenas y una irregular extensión al guion, hasta convertirse en una película de hora y media de duración. Rollin fue un realizador que destacó en su obra la presentación de una serie de secuencias que buscan narrar una historia bizarra. El director tiene una especial atención en mostrar prolongados planos en exteriores, como pueden ser un inmenso campo, una playa desierta, los alrededores de un viejo cháteau francés, y otros lugares, en los cuales coloca a sus estrambóticos personajes, deambulando por aquellos parajes, o llevando a cabo extraños rituales, donde lo importante es capturar en aquellas escenas una atmosfera extraña, enrarecida y de rara ensoñación. En medio de estas situaciones, en las cuales destaca la silenciosa presencia femenina, se aprecian bellas jóvenes apenas cubiertas con ligeras ropas o bien sin ellas. La película resulta dividida en dos claras partes, de las cuales destaca la primera mitad, con el desarrollo de momentos de perturbadora fascinación, sin necesidad de mayor argumento.
La segunda mitad, la que viene a ser la parte extendida forzosamente, es la más bizarra y a la vez la más floja, donde abundan los desnudos de las protagonistas femeninas. Aunque en este caso, los desnudos son más bien el preludio de momentos de carácter enfermizo, como la visualización de torturas y violaciones, es decir, actos de sadomasoquismo, sin llegar al terreno del cine porno, al cual Rollin se dedicó plenamente varios años después. La historia sirve de pretexto para el desarrollo de estas escenas, mientras que en el resto de las situaciones que buscan dar continuidad al relato resultan ser las partes más pobres del film, donde se nota la falta de coherencia, la pésima dirección escénica, así como la mala dirección de actores y su falta de nivel. Sólo cabe destacar la bella presencia de Solange Pradel y Catherine Deville, y la exótica Jacqueline Seiger quien interpreta a la Reina de las Vampiras, a la cual Rollin le da incluso un aspecto de mujer guerrera, ataviada de cuero y correas. Esto no hace más que dejar en claro su condición de trabajo primerizo por parte de su director, y sin embargo, no deja de ser un claro ejemplo del tipo de cine que desarrollaría en adelante: un cine con momentos de interesante ambientación, de inquietantes visiones y de admiración por el erotismo femenino en su lado más perverso, aspectos que se convierten en su mayor atractivo, pero que en este caso termina mostrando un barato acabado, burdo e inscrito en la llamada "serie Z".
Si se es capaz de ser cómplice de la mirada de este realizador y de sus obsesiones, pues "Le viol du vampire" es una cinta extraña pero que merece verse, de curiosidad cinéfila muy especial. Abstenerse los que gusten de un cine más formal y riguroso en su desarrollo, pues aquí no es el interés de un director tan particular como Jean Rollin.
Una maldición condena a cuatro bellas mujeres, las cuales viven encerradas en una misteriosa mansión. Ellas se encuentran bajo un misterioso influjo que las convence a sí mismas de ser vampiresas. Un grupo de viajeros llega hasta el lugar, con el propósito de indagar el extraño caso, y resolver el misterio. Pero allí descubrirán que los vampiros existen, y que la maldición puede caer también sobre ellos. Luego, la malvada Reina de los Vampiros hace su aparición en las costas que circundan el castillo, mientras los condenados buscan una forma de librarse de la maldición. Pero ella está decidida a acabar con todo aquel que se oponga a su poder.
Esta es una película realizada por el director francés Jean Rollin, cineasta que es considerado de culto por muchos fanáticos del género fantástico. Su filmografía durante sus primeros años muestra una especial predilección por el tema de los vampiros, específicamente por las vampiresas, a las cuales ha dedicado hasta siete películas, todas ellas muy singulares obras que le han permitido ganar muchos seguidores, como ya se ha señalado, pero al mismo tiempo ha sido el blanco de mucha critica desfavorable debido a su singular estilo. De todos modos, su nombre ha ganado connotación dentro del panorama cinéfilo especializado.
Como bien se señala dentro de las frases publicitarias de este film, nos encontramos ante la primera película francesa realizada sobre el tema de los vampiros. Filmada en blanco y negro, y siendo en principio un cortometraje, esta obra dejó impresionado al productor Sam Selsky quien luego de apreciarla le financió un mayor trabajo, por lo que posteriormente le fue añadido un número de escenas y una irregular extensión al guion, hasta convertirse en una película de hora y media de duración. Rollin fue un realizador que destacó en su obra la presentación de una serie de secuencias que buscan narrar una historia bizarra. El director tiene una especial atención en mostrar prolongados planos en exteriores, como pueden ser un inmenso campo, una playa desierta, los alrededores de un viejo cháteau francés, y otros lugares, en los cuales coloca a sus estrambóticos personajes, deambulando por aquellos parajes, o llevando a cabo extraños rituales, donde lo importante es capturar en aquellas escenas una atmosfera extraña, enrarecida y de rara ensoñación. En medio de estas situaciones, en las cuales destaca la silenciosa presencia femenina, se aprecian bellas jóvenes apenas cubiertas con ligeras ropas o bien sin ellas. La película resulta dividida en dos claras partes, de las cuales destaca la primera mitad, con el desarrollo de momentos de perturbadora fascinación, sin necesidad de mayor argumento.
La segunda mitad, la que viene a ser la parte extendida forzosamente, es la más bizarra y a la vez la más floja, donde abundan los desnudos de las protagonistas femeninas. Aunque en este caso, los desnudos son más bien el preludio de momentos de carácter enfermizo, como la visualización de torturas y violaciones, es decir, actos de sadomasoquismo, sin llegar al terreno del cine porno, al cual Rollin se dedicó plenamente varios años después. La historia sirve de pretexto para el desarrollo de estas escenas, mientras que en el resto de las situaciones que buscan dar continuidad al relato resultan ser las partes más pobres del film, donde se nota la falta de coherencia, la pésima dirección escénica, así como la mala dirección de actores y su falta de nivel. Sólo cabe destacar la bella presencia de Solange Pradel y Catherine Deville, y la exótica Jacqueline Seiger quien interpreta a la Reina de las Vampiras, a la cual Rollin le da incluso un aspecto de mujer guerrera, ataviada de cuero y correas. Esto no hace más que dejar en claro su condición de trabajo primerizo por parte de su director, y sin embargo, no deja de ser un claro ejemplo del tipo de cine que desarrollaría en adelante: un cine con momentos de interesante ambientación, de inquietantes visiones y de admiración por el erotismo femenino en su lado más perverso, aspectos que se convierten en su mayor atractivo, pero que en este caso termina mostrando un barato acabado, burdo e inscrito en la llamada "serie Z".
Si se es capaz de ser cómplice de la mirada de este realizador y de sus obsesiones, pues "Le viol du vampire" es una cinta extraña pero que merece verse, de curiosidad cinéfila muy especial. Abstenerse los que gusten de un cine más formal y riguroso en su desarrollo, pues aquí no es el interés de un director tan particular como Jean Rollin.

3 comentarios:
Genial... la verdad esta cinta me intereso mucho. Como tu lo llamas "La curiosidad cinefila" me llena de ansias de ver la movie... gracias por el dato...!!!
Si, creo que en ese sentido vale mucho verla. Saludos.
Me encanta. Jean Rollin no es director para todos los gustos, pero para mí es de los imprescindibles.
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